Alarma por el empleo en Argentina: cae el trabajo registrado y se dispara la informalidad
Los últimos datos del INDEC muestran un fuerte avance del trabajo por cuenta propia y una caída del empleo asalariado registrado. Detrás del discurso sobre la “independencia laboral”, crece la informalidad y se deteriora la calidad de los puestos de trabajo.
NACIONAL
Debora Fernandez
10/19/20265 min read


El mercado laboral argentino atraviesa una transformación que comienza a dejar señales cada vez más visibles. Mientras desde el Gobierno se destaca el crecimiento del trabajo independiente como una alternativa vinculada a la libertad y la autonomía, los últimos datos oficiales muestran una realidad bastante más compleja: el empleo asalariado registrado perdió participación y la informalidad alcanzó niveles preocupantes.
Durante el segundo trimestre de 2026, los puestos asalariados registrados representaron apenas el 48,2% del total de puestos de trabajo. Del otro lado, el 51,8% correspondió a empleos informales, una composición que incluye tanto a trabajadores asalariados no registrados como a personas que trabajan por cuenta propia.
El dato marca un nuevo mínimo para un segundo trimestre desde el inicio de la serie estadística actual y expone uno de los principales cambios que atraviesa el mercado laboral argentino: cada vez hay una mayor proporción de personas que trabajan fuera de una relación laboral formal.
Más trabajadores independientes, pero menos empleo de calidad
El crecimiento del trabajo por cuenta propia es uno de los fenómenos que más atención genera. Desde el Gobierno se sostiene que una parte de los trabajadores elige esta modalidad porque busca mayor autonomía, flexibilidad y control sobre sus horarios.
Sin embargo, los números permiten otra lectura.
El aumento del empleo independiente ocurre al mismo tiempo que se reduce el peso del trabajo registrado. Esto significa que no necesariamente se está produciendo una migración voluntaria desde un empleo formal hacia una actividad independiente más atractiva, sino que también puede existir una necesidad creciente de generar ingresos ante la pérdida de puestos laborales de mayor estabilidad.
Los datos del INDEC muestran que entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2026 se incorporaron cientos de miles de puestos no asalariados y también aumentaron los asalariados no registrados. En paralelo, el empleo formal sufrió una importante reducción.
La diferencia es clave: no se trata solamente de saber cuántas personas trabajan, sino también de en qué condiciones lo hacen.
Un puesto registrado suele estar acompañado por derechos laborales, aportes jubilatorios, cobertura de salud, vacaciones y otros mecanismos de protección. En cambio, quienes trabajan de manera informal o por cuenta propia deben afrontar una mayor parte de esos costos y riesgos de manera individual.
El empleo crece, pero también aumenta la necesidad de trabajar
Uno de los aspectos más llamativos de las cifras es que el mercado laboral puede mostrar un incremento en la cantidad total de puestos y, al mismo tiempo, registrar un aumento del desempleo.
Esta aparente contradicción se explica, en parte, por una mayor necesidad de las familias de generar ingresos.
Cuando los ingresos pierden capacidad de compra, más personas salen a buscar trabajo o intentan sumar una actividad adicional. Algunas logran incorporarse al mercado laboral, pero lo hacen en puestos informales, independientes o de menor calidad. Otras no encuentran oportunidades y pasan a formar parte del universo de desocupados.
De esta manera, el crecimiento de la cantidad de puestos de trabajo no necesariamente implica una mejora en las condiciones laborales.
En los últimos años, además, se observa una modificación en la composición del empleo. Los puestos no asalariados aumentaron mientras los asalariados retrocedieron. Dentro de este proceso, el trabajo independiente concentra buena parte de las nuevas ocupaciones.
El problema aparece cuando ese crecimiento no está acompañado por una mejora equivalente en los ingresos.
Ser independiente no significa necesariamente ganar más
Otro dato permite dimensionar la diferencia entre el empleo formal y el informal. Los trabajadores registrados tienen, en promedio, ingresos significativamente superiores a los informales, incluso cuando se consideran variables como la edad y el nivel educativo.
Por eso, presentar el crecimiento del cuentapropismo únicamente como una elección vinculada a la libertad puede dejar afuera una parte importante de la realidad.
Para muchas personas, trabajar por cuenta propia puede significar una oportunidad. Pero para otras puede ser la única alternativa disponible frente a la falta de empleos registrados.
La diferencia entre ambas situaciones es fundamental.
No es lo mismo abandonar voluntariamente un empleo estable para desarrollar un emprendimiento rentable que comenzar a realizar trabajos ocasionales porque no existen oportunidades formales suficientes.
El aumento del trabajo independiente, por lo tanto, debe analizarse junto con la evolución de los salarios, la informalidad, el desempleo y la cantidad de puestos registrados.
La participación de los trabajadores en los ingresos también cae
Los cambios en el mercado laboral tienen además un impacto sobre la distribución de los ingresos generados por la economía.
Durante el segundo trimestre de 2026, las remuneraciones de los asalariados representaron el 42,9% de la generación de ingresos de la economía argentina, lo que significó una caída de 2,4 puntos porcentuales en comparación con un año atrás.
Al mismo tiempo, el llamado excedente de explotación, asociado a la rentabilidad empresarial, ganó participación.
El resultado muestra una economía en la que no solamente está cambiando la cantidad y el tipo de puestos de trabajo, sino también la manera en que se distribuye el valor generado.
Mientras una parte creciente de los trabajadores depende de actividades informales o independientes para obtener ingresos, el peso de las remuneraciones laborales dentro de la economía se reduce.
Un mercado laboral cada vez más informal
La informalidad alcanzó durante el segundo trimestre de 2026 alrededor del 45%, el nivel más elevado desde el cambio metodológico implementado por el INDEC a fines de 2023.
El dato vuelve a colocar en el centro del debate la calidad del empleo argentino.
El desafío ya no pasa únicamente por generar puestos de trabajo, sino por determinar qué tipo de empleo se está creando y si permite a los trabajadores sostener un nivel de vida adecuado.
La expansión del cuentapropismo puede ser una característica habitual de las economías modernas y ofrecer oportunidades para determinados sectores. Pero cuando ocurre en paralelo con la destrucción de empleo registrado, el crecimiento de la informalidad y la pérdida de participación de los salarios, el fenómeno adquiere otra dimensión.
La discusión sobre la “independencia laboral”, entonces, queda atravesada por una pregunta central: ¿cuántas personas eligen realmente trabajar por su cuenta y cuántas se ven obligadas a hacerlo porque el mercado formal ya no ofrece suficientes oportunidades?
Los números del INDEC no responden por sí solos esa pregunta, pero sí muestran una tendencia difícil de ignorar. Argentina tiene cada vez más trabajadores independientes y una proporción creciente de empleo informal, mientras el trabajo asalariado registrado pierde terreno.
Detrás de cada porcentaje hay personas que necesitan generar ingresos, sostener sus hogares y enfrentar un mercado laboral con menos certezas. Por eso, el verdadero desafío no consiste solamente en celebrar que aumentó la cantidad de trabajadores, sino en discutir qué calidad de empleo se está generando y qué condiciones tendrán quienes dependen de él para vivir.
