¿Anulo mufa? Milei ya imagina un festejo de la Selección en la Casa Rosada, pero dice que él se queda en Olivos
La ilusión mundialista crece y, aunque nadie quiere ser mufa, Javier Milei ya habló de qué pasaría si la Selección Argentina vuelve a levantar la Copa. El Presidente aseguró que pondría la Casa Rosada a disposición del plantel para los festejos, mientras él seguiría la celebración desde la Quinta de Olivos.
POLITICA NACIONAL
Camila Dominguez
7/8/20263 min read


Dicen que en el fútbol no hay que contar los pollos antes de nacer, y mucho menos hablar de festejos antes de tiempo. Pero con la Selección Argentina instalada entre los mejores equipos del Mundial 2026, la ilusión empieza a ganar terreno y hasta el presidente Javier Milei se animó a imaginar cómo sería una eventual celebración.
Eso sí, con la clásica advertencia implícita de cualquier hincha argentino: que nadie lo tome como mufa.
El mandatario aseguró que, si el equipo dirigido por Lionel Scaloni logra defender el título conseguido en Qatar 2022, la Casa Rosada estará disponible para recibir a los campeones. La idea, según explicó, es que el histórico edificio vuelva a convertirse en un punto de encuentro entre los jugadores y los miles de hinchas que seguramente saldrían a las calles para celebrar una nueva estrella.
Pero Milei dejó en claro que no tiene pensado ocupar un lugar central en esa foto. Por el contrario, sostuvo que permanecería en la Quinta de Olivos mientras los verdaderos protagonistas disfrutan del reconocimiento popular.
La propuesta busca evitar cualquier lectura política de un eventual logro deportivo. Desde la visión del Presidente, la fiesta debería pertenecer exclusivamente a quienes hicieron el trabajo dentro de la cancha y a los millones de argentinos que acompañan al seleccionado desde las tribunas, sus casas o cualquier rincón del mundo.
Mientras tanto, la Scaloneta sigue haciendo lo suyo. La clasificación a los cuartos de final renovó la esperanza de repetir la hazaña conseguida hace cuatro años y volvió a despertar la ilusión de un país que, cuando juega la Selección, parece detener todo por un rato.
En ese contexto también aparecieron, como suele pasar en cada Mundial, las discusiones sobre los arbitrajes. Milei rechazó las versiones que hablan de supuestos beneficios para Argentina y consideró que ese tipo de teorías no tienen sustento.
Según planteó, la utilización del VAR cambió mucho el desarrollo de los partidos y redujo considerablemente el margen para los errores que antes alimentaban polémicas interminables entre hinchas y especialistas.
El Presidente también descartó cualquier especulación sobre una supuesta influencia política en el recorrido del seleccionado. Para él, el desempeño del equipo responde únicamente al trabajo del cuerpo técnico y de los futbolistas, sin factores externos que puedan alterar el desarrollo del torneo.
Aunque gran parte de la conversación giró alrededor del Mundial, Milei aprovechó para volver sobre uno de los ejes de su gestión: la economía.
Contó que continúa trabajando junto a su equipo en la elaboración de una nueva carta orgánica para el Banco Central, una reforma que considera clave para consolidar el rumbo económico del Gobierno. Entre los objetivos figura fortalecer la independencia de la entidad y limitar la posibilidad de financiar el gasto público mediante emisión monetaria.
También reiteró su confianza en la evolución de la economía y aseguró que el Ejecutivo mantiene expectativas positivas respecto de distintos indicadores financieros, entre ellos una eventual baja del riesgo país, algo que —según la mirada oficial— podría favorecer la llegada de inversiones y mejorar las condiciones de financiamiento.
Así, entre reformas económicas y sueños mundialistas, Milei dejó planteado un escenario que muchos argentinos prefieren mirar de reojo para no tentar al destino. Porque si algo enseñó el fútbol es que primero hay que jugar los partidos.
Por ahora, la Selección sigue enfocada en su camino dentro del Mundial y el país acompaña con la misma mezcla de ilusión, nervios y cábalas de siempre. Lo demás puede esperar. Después de todo, hablar de festejos antes de tiempo nunca fue una costumbre demasiado recomendable para los hinchas argentinos.
