Circo en Diputados: tribuna libertaria para defender a Adorni

El Gobierno prepara una puesta en escena en Diputados para blindar a Manuel Adorni en medio de denuncias por viajes, gastos y sospechas patrimoniales. Milei irá con todo su gabinete, militancia en los palcos y hasta un insólito operativo con tanqueta.

POLITICA NACIONAL

Por Julián Pereyra

4/29/20263 min read

La Cámara de Diputados debería ser uno de los espacios más serios de la democracia argentina. Un lugar donde los funcionarios rinden cuentas, responden preguntas incómodas y explican qué hacen con la plata de la gente. Pero una vez más, el Gobierno nacional parece decidido a transformar una instancia institucional en un espectáculo partidario. Esta vez, el protagonista será Manuel Adorni.

En medio de denuncias por viajes lujosos, gastos excesivos, sospechas sobre su crecimiento patrimonial, nuevas propiedades y cuestionamientos por el uso de recursos públicos, el oficialismo prepara una puesta en escena para blindarlo políticamente. No se trata de una sesión para informar: se trata de una función armada para aplaudir.

Los palcos estarán llenos de militancia libertaria, funcionarios nacionales, legisladores aliados y empleados acomodados para hacer barra. Como si Diputados fuera un estudio de televisión y no el Congreso de la Nación. Como si el objetivo fuera generar clips para redes sociales y no exigir respuestas concretas.

Milei con gabinete completo: apoyo total al funcionario cuestionado

El dato más obsceno de todos es que Javier Milei asistirá acompañado por todo su gabinete para respaldar a Adorni. Una escena insólita, impropia de una república seria. Nunca se vio semejante despliegue para acompañar una presentación de gestión.

Lo que debería ser un control democrático se convertirá en una demostración de fuerza política. El Congreso, reducido a tribuna. Los ministros, convertidos en extras. El Presidente, en jefe de barra brava institucional.

Mientras tanto, lo central queda tapado: ¿de dónde salen los fondos para ciertos viajes? ¿Cómo se explica el nivel de gastos? ¿Cuál es el origen de determinados movimientos patrimoniales? ¿Qué uso se hizo de recursos del Estado? Preguntas básicas en cualquier democracia normal, pero incómodas para un gobierno que prefiere el acting antes que las respuestas.

La tanqueta para Adorni: el delirio hecho operativo

Pero si faltaba una imagen para resumir el absurdo, apareció en la calle: una tanqueta utilizada en el operativo para escoltar a Adorni. Sí, una tanqueta.

Como si estuvieran trasladando a un líder mundial en zona de guerra. Como si el país estuviera bajo amenaza extrema. Como si no se tratara, en realidad, de un funcionario cuestionado que simplemente debe sentarse a responder preguntas.

La escena roza el ridículo. Un gobierno que repite que “no hay plata”, que ajusta jubilaciones, recorta medicamentos, paraliza áreas sensibles y castiga a trabajadores, saca vehículos especiales para proteger a uno de los suyos. Para la gente común no hay soluciones. Para los funcionarios amigos, blindaje total.

Ese contraste indigna. Porque mientras una familia no llega a fin de mes, ellos despliegan recursos públicos para cuidar la imagen de un vocero convertido en figura política.

La Argentina real está en otro lado. Está en los jubilados que eligen entre comer o comprar remedios. Está en las personas con discapacidad que sufren recortes y abandono. Está en los trabajadores que pagan tarifas imposibles. Está en los comercios que cierran. Está en el desempleo que avanza en silencio.

Pero el Gobierno decidió que su prioridad no es atender esa emergencia social, sino montar una jornada de propaganda para defender a Adorni.

Ese es el corazón del problema. No es solo una sesión. Es un símbolo. Muestra cómo entienden el poder: el Estado sirve para proteger a los propios, no para resolver los problemas de la sociedad.

Un Congreso usado como escenografía

La Cámara de Diputados no puede ser utilizada como set partidario. No puede convertirse en un escenario para lavar imagen pública de funcionarios cuestionados. No puede ser ocupada por aplaudidores mientras las respuestas siguen sin aparecer.

Cuando un gobierno reemplaza transparencia por show, control por militancia y explicaciones por marketing, queda claro que algo funciona muy mal.

Porque al final del día, el mensaje es brutalmente simple: para ajustar al pueblo son implacables, pero para defender privilegios no escatiman ni recursos, ni tiempo, ni vergüenza.