Cumbre peronista: el PJ empezó a ordenar su estrategia para enfrentar el año electoral

Después de mucho tiempo, el peronismo volvió a mostrar una imagen de unidad. Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y gobernadores de distintas provincias se reunieron para empezar a ordenar la estrategia de cara al año electoral, defender las PASO y unificar posiciones frente a los proyectos que el gobierno de Javier Milei busca impulsar en el Congreso.

POLITICA NACIONAL

Por Julián Pereyra

8/13/20265 min read

Después de mucho tiempo, el peronismo volvió a sentarse en la misma mesa. Y esa imagen, más allá de cualquier diferencia interna o especulación electoral, tiene un peso político que no conviene subestimar. En un contexto marcado por el ajuste, la crisis económica y una fuerte ofensiva legislativa del gobierno de Javier Milei, el encuentro entre Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner y gobernadores como Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto y Gustavo Melella representa una señal que muchos esperaban: la oposición comenzó finalmente a moverse.

Durante más de tres horas, en el Hotel Emperador, los principales referentes del peronismo debatieron el escenario político, económico y electoral que se viene. Según trascendió, el clima fue bueno, hubo voluntad de diálogo y se priorizó la construcción política antes que las diferencias personales. Después de un largo período de fragmentación, silencios cruzados y disputas internas, la política empezó a reemplazar a las internas. Y cuando los principales dirigentes dialogan, la oposición empieza a ordenarse.

No se trató de una foto para las redes sociales ni de una reunión protocolar. Fue un encuentro con agenda, con estrategia y con una definición política concreta: defender la continuidad de las PASO como herramienta para resolver democráticamente las diferencias internas del peronismo y construir una alternativa amplia frente al oficialismo.

La unidad dejó de ser un discurso

Durante mucho tiempo, el peronismo convivió con la sensación de que las diferencias internas ocupaban más espacio que la construcción de una propuesta común. El resultado fue una oposición muchas veces descoordinada, con dificultades para fijar posiciones unificadas frente a los principales debates nacionales.

Por eso, el encuentro del Hotel Emperador marca un cambio de clima político. La unidad dejó de ser un discurso para convertirse en una práctica. No significa que hayan desaparecido las diferencias entre Kicillof, Massa, Máximo Kirchner o los gobernadores. Significa algo quizás más importante: que todos entendieron que el desafío es mucho más grande que cualquier diferencia interna.

Las fotos importan cuando expresan una estrategia. Y esta reunión mostró una mesa con representación nacional, con presencia de dirigentes de la provincia de Buenos Aires, del Congreso y de distintas provincias del país. Fue una señal de madurez política.

Las PASO como herramienta de construcción

El dato político más importante del encuentro fue la decisión de sostener las PASO. En un momento en que el gobierno de Javier Milei comenzó a reunir los votos necesarios para intentar eliminarlas en el Congreso, el peronismo definió defenderlas como mecanismo de organización interna.

No es una discusión menor. Las PASO son una herramienta para ampliar, no para dividir. Permiten ordenar liderazgos, canalizar diferencias y construir legitimidad a través del voto ciudadano. En lugar de resolver las candidaturas mediante acuerdos de cúpula, ofrecen un mecanismo democrático para que las distintas expresiones de un mismo espacio compitan y luego confluyan.

La democracia interna fortalece a la oposición. Eliminar las PASO favorecería a un oficialismo que apuesta a una oposición fragmentada. Esa fue una de las conclusiones centrales del encuentro.

Diversos dirigentes sostienen que la eliminación de las primarias forma parte de una estrategia electoral del Gobierno. Sin presentar esa interpretación como una verdad absoluta, es evidente que el debate sobre las reglas electorales tiene un enorme impacto político y que modificar esas reglas en un año preelectoral genera interrogantes legítimos.

El Gobierno acelera y la oposición responde

La reunión no ocurrió en el vacío. El Gobierno busca avanzar con proyectos importantes como la eliminación de las PASO, el Presupuesto 2027, reformas económicas y modificaciones institucionales. Frente a ese escenario, resultaba imprescindible que el peronismo comenzara a coordinar posiciones parlamentarias y electorales.

La política no espera a que lleguen las elecciones. Quien llega desordenado a un año electoral suele llegar tarde. Y eso parece haber sido comprendido por los principales referentes del espacio.

La coordinación parlamentaria también es una forma de construir una alternativa. No alcanza con resistir proyecto por proyecto. Hace falta una estrategia común, una agenda compartida y una capacidad de negociación que permita enfrentar un oficialismo que busca avanzar rápidamente en distintos frentes.

El simbolismo de volver a verse

Uno de los aspectos más significativos del encuentro fue el reencuentro entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Hacía tiempo que ambos no compartían una reunión política de estas características. Según trascendió, la conversación transcurrió en un clima de total armonía.

También participó activamente Sergio Massa, junto con José Mayans y Germán Martínez, quienes vienen cumpliendo un rol importante en la articulación parlamentaria del peronismo.

La presencia conjunta de dirigentes con trayectorias, estilos y perfiles distintos transmite un mensaje político claro: la reconstrucción requiere diálogo. La unidad no significa uniformidad; significa capacidad de construir.

La participación de Gildo Insfrán, Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto y Gustavo Melella aportó otro elemento central: el federalismo. El interior volvió a tener voz en la mesa política.

La reconstrucción necesita territorialidad. No hay proyecto nacional sin representación federal. Los gobernadores administran provincias, enfrentan problemas concretos y conocen de primera mano el impacto que tienen las decisiones nacionales sobre las economías regionales.

Su presencia demuestra que la reorganización del peronismo no se limita al conurbano o a la provincia de Buenos Aires. Involucra a todo el país.

Más allá de las candidaturas

Es cierto que inevitablemente aparecen especulaciones sobre las candidaturas de 2027. Massa mantiene aspiraciones presidenciales, Kicillof es una figura central del espacio y otros dirigentes también comienzan a posicionarse.

Pero uno de los aspectos más saludables del encuentro fue que, según trascendió, nadie puso el carro delante del caballo. Primero apareció la necesidad de discutir estrategia, reglas y construcción política. Después vendrá el debate sobre los nombres.

La reconstrucción empieza por volver a hablar. La política vuelve cuando los dirigentes se sientan a discutir el futuro. Durante demasiado tiempo predominó la lógica de las declaraciones cruzadas. Esta reunión mostró otra cosa: dirigentes dispuestos a construir.

Una señal que puede marcar una etapa

No hay garantías de éxito. La unidad del peronismo deberá atravesar muchas pruebas, tensiones y negociaciones. Tampoco puede afirmarse que una reunión resuelva automáticamente los problemas de un espacio político tan amplio y diverso.

Pero sí puede decirse que el encuentro envía una señal positiva. Muestra que existe conciencia sobre la magnitud del desafío y voluntad de organizar una respuesta política frente al avance del oficialismo.

Después de mucho tiempo, el peronismo volvió a mostrar una imagen que parecía lejana: dirigentes sentados en la misma mesa, discutiendo estrategia, diferencias y futuro. Kicillof, Massa, Máximo Kirchner y gobernadores de distintas provincias entendieron que el desafío ya no es solamente resistir al gobierno de Javier Milei, sino construir una alternativa capaz de volver a representar a una mayoría social.

La decisión de defender las PASO y comenzar a coordinar posiciones frente a los proyectos del oficialismo marca el inicio de una nueva etapa. Nadie puede garantizar hoy un resultado electoral. Pero sí puede afirmarse que la oposición empezó a hacer algo imprescindible: organizarse. Y en política, cuando un espacio deja de mirarse el ombligo y empieza a pensar el país, siempre aparece una posibilidad de futuro.

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