De Manguito a Facebook: cómo Jofre capitaliza el odio digital
Los discursos que circulan en canales de streaming no quedan aislados. Los contenidos emitidos en Manguito, el canal vinculado a Neme, funcionan como insumo para una red de cuentas trolls que amplifican ataques al gobierno en redes sociales. A partir de recortes, frases y comentarios cargados de odio, la maquinaria digital que rodea a Jorge Jofre transforma opinión en ofensiva coordinada, articulando streaming, redes y operadores silenciosos con un objetivo político concreto.
POLITICA INTERIOR
Por Camila Domínguez
1/26/20262 min read


En el entramado político–mediático que rodea a Jorge Jofre comienza a aparecer otro eslabón clave: los canales de streaming, espacios donde el discurso se libera de los formatos tradicionales y donde la confrontación directa se vuelve contenido. Entre ellos, Manguito, el canal de streaming asociado a Neme, se consolida como uno de los escenarios donde el ataque permanente al gobierno encuentra micrófono, audiencia y repetición.
Lejos de funcionar como un espacio de análisis o debate, Manguito se presenta como una usina de opiniones cargadas de enojo, muchas veces sostenidas por periodistas y panelistas poco conocidos, cuyo contenido gira casi exclusivamente alrededor de la crítica constante al gobierno provincial. En ese marco aparece el caso de Adrián Gamarra, una de las voces que más se repite en el canal y cuyo discurso se apoya menos en datos que en una narrativa de confrontación permanente.
Estos fragmentos no quedan confinados al streaming.
Por el contrario, Jofre se hace eco de ese contenido, utilizándolo como insumo para alimentar la conversación digital. Comentarios, recortes y frases lanzadas en estos espacios son rápidamente retomados por cuentas trolls que circulan en Facebook, amplificando el mensaje y transformando opinión en ataque coordinado. El circuito se repite: lo que se dice en streaming baja a redes, y lo que se instala en redes vuelve como “clima social”.
En ese engranaje vuelve a aparecer el rol de Nabil Hassanein Abd Elkader. Según el patrón que se observa en otras áreas del dispositivo, Nabil actúa como receptor y organizador de esta información: detecta los contenidos más agresivos o funcionales al desgaste del gobierno y coordina la reacción de las cuentas falsas, que replican, exageran y direccionan el mensaje hacia funcionarios y espacios políticos concretos.
La dinámica es eficaz porque borra el origen del discurso.
El ataque ya no parece venir de un canal específico, sino de “la gente”.
Esta articulación entre streaming, trolls y amplificación digital no sería casual. En círculos políticos se menciona que Jofre observa con atención el armado de Neme, no solo como aliado coyuntural, sino como una posible sociedad futura. La hipótesis que circula es clara: una convergencia de espacios opositores con un objetivo común, desgastar al gobierno de Gildo Insfrán y construir una alternativa capaz de disputarle poder real.
En ese escenario, los canales como Manguito cumplen una función estratégica:
no necesitan credibilidad plena, solo volumen,
no buscan convencer, sino instalar enojo,
no discuten ideas, generan clima.
Ese clima es luego capitalizado por la red digital que rodea a Valores Ciudadanos. Jofre no necesita hablar directamente: las cuentas lo hacen por él. Nabil no necesita exponerse: coordina en silencio. El streaming no necesita asumir responsabilidad política: su contenido circula fragmentado y descontextualizado.
Así, el ataque al gobierno se vuelve un proceso en capas:
primero el grito,
después la repetición,
finalmente el sentido común.
En este esquema, la pregunta ya no es si estos espacios están conectados, sino qué tan deliberada es la estrategia de convergencia entre streaming, trolls y construcción política. Porque cuando los discursos de odio dejan de ser espontáneos y empiezan a repetirse con precisión, alguien —en algún lugar— está ordenando el mensaje.
