Dolor en el fútbol argentino: murió la mamá de Lionel Scaloni y una historia familiar vuelve a conmover al país
Eulalia Marzetti, madre del entrenador de la Selección Argentina, falleció a los 74 años en Pujato, Santa Fe, tras atravesar varios años de problemas de salud. Su historia y las emotivas palabras que le dedicó su hijo después de ganar la Copa América 2021 reflejan el fuerte vínculo que los unía.
SOCIEDAD
Debora Fernandez
10/28/20264 min read


Una noticia que golpea de cerca al entrenador campeón del mundo
El fútbol argentino atraviesa una jornada de profundo dolor tras conocerse el fallecimiento de Eulalia Marzetti, la madre de Lionel Scaloni, director técnico de la Selección Argentina. La mujer murió a los 74 años en Pujato, localidad de la provincia de Santa Fe donde vivía junto a su esposo, Ángel Scaloni, y donde también nació el entrenador que llevó a la Albiceleste a conquistar la Copa del Mundo de Qatar 2022.
La noticia se conoció este miércoles 28 de octubre y generó conmoción entre quienes siguen la trayectoria del técnico argentino. Su fallecimiento representa un duro golpe personal para Scaloni, quien en distintas oportunidades había manifestado su preocupación por la salud de sus padres.
Aunque acostumbrado a la exposición mediática por su trabajo al frente del seleccionado nacional, el entrenador siempre procuró mantener resguardada la intimidad de su familia. Sin embargo, en algunos momentos de su carrera dejó entrever la importancia que sus seres queridos tienen en su vida.
Una enfermedad que preocupaba a toda la familia
Eulalia, conocida cariñosamente como Lali, llevaba varios años atravesando dificultades de salud. En 2021, durante una etapa decisiva de la carrera de Scaloni como entrenador de la Selección, la situación familiar se convirtió en una preocupación que el propio técnico reconoció públicamente.
En aquel momento, Argentina se preparaba para afrontar importantes compromisos internacionales, mientras el entrenador intentaba sobrellevar la angustia por el estado de salud de su madre.
En octubre de ese año, después de la victoria argentina frente a Perú por las Eliminatorias Sudamericanas, Scaloni fue consultado sobre la preparación del equipo para el Mundial de Qatar. Su respuesta reflejó el difícil momento personal que atravesaba: “No estoy para pensar en el Mundial”.
Aquellas palabras mostraron una faceta humana del entrenador que muchas veces queda detrás de los títulos, las estadísticas y las decisiones tácticas. Para Scaloni, la salud de su madre ocupaba un lugar central, incluso cuando la Selección comenzaba a construir el camino hacia una de las etapas más exitosas de su historia.
La emotiva dedicatoria después de ganar la Copa América
Uno de los recuerdos más conmovedores de aquella etapa ocurrió en julio de 2021, cuando Argentina derrotó a Brasil por 1-0 en la final de la Copa América disputada en el estadio Maracaná.
El título significó el final de una espera de 28 años sin consagraciones oficiales de la selección mayor y marcó un momento histórico para el fútbol argentino. Sin embargo, para Scaloni, la victoria también tuvo un significado profundamente personal.
Después de la consagración, el entrenador dedicó el logro a su madre, que atravesaba un delicado momento de salud.
“Se lo quiero dedicar a mi vieja, que hace unos días tuvo un problema bastante grave y la está peleando”, expresó entonces.
Sus palabras emocionaron a los hinchas y permitieron comprender que, detrás de la alegría por el campeonato, existía una preocupación familiar que lo acompañaba desde hacía tiempo.
Aquel gesto quedó asociado a una de las imágenes más humanas del ciclo de Scaloni: un entrenador que, en medio de una celebración histórica, encontró un momento para recordar a la persona que estaba atravesando una difícil situación lejos de los estadios.
Pujato, el lugar donde comenzó su historia
Eulalia Marzetti compartió su vida con Ángel Scaloni y juntos formaron una familia con tres hijos: Lionel, Mauro y Corina. Durante años, la madre del entrenador desarrolló su vida en Pujato, una localidad santafesina estrechamente ligada a la historia personal del director técnico.
Además de su papel como madre, Eulalia se desempeñó como jueza de paz municipal, una función que la vinculó con la comunidad y sus habitantes.
Para Lionel, Pujato representa mucho más que su lugar de nacimiento. Es el pueblo donde creció, donde comenzó a construir su camino en el fútbol y donde permanecen sus raíces familiares.
Por eso, la pérdida de su madre adquiere una dimensión especialmente íntima. En medio de una carrera que lo llevó a conquistar los máximos títulos internacionales, el entrenador se enfrenta a un momento de dolor que trasciende por completo su actividad profesional.
El acompañamiento del fútbol argentino
La noticia también generó muestras de solidaridad hacia el entrenador y su familia por parte del mundo del fútbol. A lo largo de su ciclo al frente de la Selección, Scaloni construyó un vínculo especial con los hinchas argentinos, que reconocen tanto sus logros deportivos como su manera de conducir al equipo.
Su trabajo llevó a la Argentina a conquistar la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar 2022, títulos que marcaron una época inolvidable para el seleccionado nacional.
Sin embargo, detrás de cada consagración existe una historia personal que no siempre se conoce. En el caso de Scaloni, su familia fue una presencia fundamental durante el camino que lo convirtió en uno de los entrenadores más reconocidos del país.
Hoy, el dolor ocupa el lugar que habitualmente llenan los festejos, las convocatorias y las expectativas deportivas. Para Lionel Scaloni comienza un momento de recogimiento junto a sus seres queridos, lejos de las exigencias de la competencia.
Porque detrás del hombre que condujo a la Argentina a la gloria mundial existe también un hijo que nunca ocultó cuánto le preocupaba la salud de su madre.
Y aquella dedicatoria pronunciada después de ganar la Copa América vuelve a cobrar un significado especial: el recuerdo de una madre, el amor de una familia y una historia que demuestra que, incluso en los momentos de mayor gloria, los afectos siguen siendo lo más importante.
