El día que Argentina tendrá que aprender a vivir sin Messi: comienza una nueva era para la Selección

La despedida de Lionel Messi marca el cierre de una época irrepetible. Después de casi dos décadas como protagonista absoluto de la Albiceleste, Argentina deberá afrontar una transición que inevitablemente genera preguntas, pero que también puede abrirle la puerta a una nueva generación de futbolistas.

DEPORTES

Debora Fernandez

9/1/20265 min read

El fútbol argentino acaba de entrar en una etapa que, durante muchos años, parecía imposible de imaginar: la Selección tendrá que continuar su camino sin Lionel Messi.

A los 39 años, el capitán confirmó su decisión de dejar de vestir la camiseta argentina y puso punto final a una historia que comenzó oficialmente en 2005 y que estuvo marcada por momentos de enorme felicidad, derrotas dolorosas, críticas, renuncias, regresos y, finalmente, una colección de títulos que transformó para siempre su relación con el equipo nacional.

La noticia no solo significa la despedida de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. También representa el comienzo de una reconstrucción.

Y esa palabra —reconstrucción— es la que ahora aparece inevitablemente alrededor de la Selección.

El vacío que deja el número 10

Durante casi veinte años, hablar de Argentina fue hablar de Messi. La camiseta número 10 adquirió una dimensión todavía mayor durante su etapa, mientras que millones de hinchas construyeron alrededor del rosarino una identificación que trascendió el fútbol.

Messi fue mucho más que un jugador determinante. Se convirtió en el rostro de una generación que creció viéndolo jugar Mundiales, Copas América y Eliminatorias.

Su camino con la Selección tampoco fue sencillo.

Durante años soportó comparaciones, cuestionamientos y una presión enorme por conseguir un título con la camiseta argentina. Llegó incluso a anunciar su retiro internacional después de la derrota ante Chile en la final de la Copa América Centenario de 2016.

Sin embargo, regresó.

Ese regreso terminó siendo fundamental para la historia que vino después.

Con Lionel Scaloni al frente del equipo, Messi consiguió finalmente los títulos que durante tanto tiempo le habían sido esquivos: la Copa América 2021, la Finalissima 2022 y, principalmente, el Mundial de Qatar 2022.

A partir de allí, la discusión cambió por completo.

La Selección dejó de preguntarse cuándo Messi ganaría un título y comenzó a disfrutar de una etapa dorada.

Ahora, esa etapa llegó a su final.

Una despedida que llega en plena transición

La salida de Messi no ocurre de manera aislada.

La Selección también comienza a despedirse de algunos integrantes fundamentales de la generación campeona. Nicolás Otamendi ya dejó atrás su ciclo internacional y otros futbolistas que fueron piezas importantes durante los últimos años también se encuentran cerca del final de sus recorridos con la Albiceleste.

Entre ellos aparecen nombres como Leandro Paredes, Rodrigo De Paul y Nicolás Tagliafico.

Eso significa que el desafío no consiste simplemente en encontrar un reemplazante para Messi.

El verdadero reto será renovar una estructura que durante años funcionó alrededor de futbolistas que conocían perfectamente el funcionamiento del equipo, compartían una identidad y habían atravesado juntos algunos de los momentos más importantes de la historia reciente del fútbol argentino.

La próxima generación tendrá que construir su propia historia.

Argentina ya pasó por algo parecido

Aunque la salida de Messi parece un acontecimiento único, la Selección Argentina ya atravesó una situación similar.

Después del retiro de Diego Maradona en 1997, el equipo nacional quedó sin esa figura capaz de concentrar buena parte de las expectativas de todo un país.

El vacío no duró tanto como podría imaginarse.

Ocho años después, Messi debutó oficialmente con la Selección mayor ante Hungría y comenzó a aparecer una nueva figura alrededor de la cual se construiría otra generación.

La historia terminó repitiéndose de una manera extraordinaria.

Maradona había sido el gran símbolo para una generación. Messi terminó ocupando ese lugar para la siguiente.

Ahora la pregunta inevitable es quién será capaz de tomar el relevo.

No habrá otro Messi, y ese puede ser el punto de partida

Uno de los mayores errores sería intentar encontrar inmediatamente “otro Messi”.

No existe.

La Selección no necesita fabricar una copia del número 10 ni buscar que un futbolista cargue desde el primer día con la responsabilidad de reemplazar todo lo que Messi representó.

El camino probablemente sea diferente.

Argentina cuenta con jugadores jóvenes y de enorme proyección que tendrán la oportunidad de asumir un protagonismo que, hasta ahora, estaba inevitablemente condicionado por la presencia del capitán.

La ausencia de Messi puede modificar roles, responsabilidades y hasta la manera en que el equipo entiende determinados partidos.

Será una nueva Selección.

Y también una oportunidad.

El desafío de Scaloni y una nueva generación

El próximo gran objetivo ya tiene nombre: 2030.

El ciclo que comienza deberá construir una identidad capaz de sobrevivir sin los últimos grandes referentes de la generación campeona.

Para Lionel Scaloni, si continúa al frente del proceso, el desafío será enorme. El entrenador deberá encontrar nuevos líderes, consolidar futbolistas jóvenes y mantener una identidad que convirtió a Argentina en una de las selecciones más competitivas del mundo.

La gran ventaja es que el equipo no parte desde cero.

La estructura está construida.

Los títulos recientes dejaron una base futbolística y una cultura competitiva que no desaparecen simplemente porque se retire una estrella.

Pero ahora llegará la prueba más difícil: demostrar que Argentina puede seguir siendo protagonista sin depender de una figura irrepetible.

El legado que queda

La despedida de Messi también obliga a mirar hacia atrás.

Su historia con Argentina estuvo llena de obstáculos. Hubo finales perdidas, críticas y momentos en los que parecía que la relación con la Selección nunca encontraría el final feliz que todos imaginaban.

Pero Messi insistió.

Volvió después de anunciar su retiro. Siguió intentando. Continuó poniéndose la camiseta.

Y terminó consiguiendo lo que parecía imposible.

Por eso, su mayor legado no se reduce a los goles, las asistencias o los títulos. También está en haber demostrado que una generación puede superar sus propias frustraciones y convertirlas en aprendizaje.

La Selección que viene tendrá ahora la obligación de escribir su propia historia.

No será la Selección de Messi.

Será la Selección que deberá aprender a caminar sin él.

El comienzo de una nueva historia

El fútbol argentino entra así en un territorio desconocido.

Durante años, la pregunta era cuánto tiempo más podría jugar Messi. Ahora la pregunta es completamente diferente: ¿cómo será Argentina después de Messi?

La respuesta no llegará inmediatamente.

Habrá dudas, comparaciones y seguramente momentos en los que el recuerdo del número 10 aparezca inevitablemente. También habrá nuevos nombres, nuevas figuras y nuevos líderes que intentarán ganarse un lugar en la historia.

La experiencia demuestra que las grandes selecciones no dependen eternamente de un solo futbolista.

Después de Maradona llegó Messi.

Y ahora, después de Messi, llegará una nueva generación.

El propio capitán dejó planteada una idea que resume perfectamente el momento: hay jóvenes que vienen detrás y que merecen tener su oportunidad.

Quizás ahí esté la clave.

El final de la era Messi no tiene por qué representar el final de la Argentina protagonista.

Puede ser, simplemente, el primer capítulo de una nueva historia.

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