El éxito de la gestión en Formosa: equilibrio social en medio del ajuste nacional
En un contexto nacional marcado por la desigualdad y la pérdida del poder adquisitivo, Formosa se posiciona como una de las provincias con menor brecha de ingresos del NEA. Con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el modelo de gestión provincial muestra resultados positivos en distribución del ingreso, crecimiento salarial en sectores clave y sostenimiento de la equidad incluso con menos recursos nacionales.
POLITICA INTERIOR
Por Armando Ramirez
5/4/20263 min read


En un contexto nacional atravesado por la pérdida del poder adquisitivo, la caída del consumo y una brecha cada vez más marcada entre quienes más tienen y quienes menos, la provincia de Formosa muestra un dato que no pasa desapercibido: se ubica entre las jurisdicciones con menor desigualdad del Nordeste argentino. Un indicador que, lejos de ser menor, adquiere especial relevancia en tiempos donde la inequidad se profundiza en gran parte del país.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), a través de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), Formosa registró en el cuarto trimestre de 2025 el segundo nivel más bajo de desigualdad en el ingreso total familiar dentro del NEA. El dato se desprende del análisis del Índice de Gini, una herramienta clave para medir cómo se distribuyen los ingresos en una sociedad.
El Índice de Gini es un indicador que va de 0 a 1: cuanto más cercano a 0, mayor equidad; cuanto más cercano a 1, mayor concentración del ingreso en pocos sectores. En ese marco, el posicionamiento de Formosa refleja una distribución más equilibrada en comparación con otras provincias de la región, lo que sugiere una menor distancia entre los ingresos más altos y los más bajos.
Un dato que contrasta con la realidad nacional
El desempeño de Formosa cobra mayor dimensión cuando se lo compara con la dinámica económica general del país. En gran parte de la Argentina, el escenario muestra una tendencia inversa: sectores de mayores ingresos que logran sostener o incluso mejorar su situación, mientras que amplias franjas de la población enfrentan salarios estancados, pérdida de poder de compra y dificultades crecientes para llegar a fin de mes.
En ese contexto, la provincia gobernada por Gildo Insfran aparece con una dinámica distinta. Sin escapar a las tensiones económicas generales, logra mantener niveles de distribución del ingreso más equilibrados, lo que se traduce en una menor brecha social relativa.
Construcción y empleo: señales en un sector golpeado
Otro dato que refuerza este escenario es el comportamiento del sector de la construcción, uno de los más sensibles a los ciclos económicos. Mientras a nivel nacional la actividad atraviesa dificultades, con caída de la obra pública y retracción del sector privado, Formosa exhibe un desempeño diferencial.
En enero de 2026, los salarios reales del sector de la construcción en la provincia registraron un crecimiento interanual del 6,7%. Este dato posiciona a Formosa entre las jurisdicciones con mejor desempeño en ese rubro, en un contexto donde la mayoría de las provincias muestran estancamiento o retroceso.
El crecimiento salarial en un sector clave no solo impacta en los trabajadores directamente involucrados, sino que también dinamiza la economía local, genera consumo y fortalece el entramado productivo.
Menos recursos, resultados sostenidos
Uno de los aspectos más llamativos del caso formoseño es que estos indicadores positivos se dan en un contexto de menor disponibilidad de recursos nacionales. Según datos oficiales, la provincia se ubica entre las que menos fondos reciben por habitante desde el Estado nacional.
Este dato introduce un elemento clave en el análisis: los resultados no se explican por una mayor disponibilidad de recursos, sino por la forma en que se gestionan. En otras palabras, el desempeño en términos de equidad y salarios se da en condiciones adversas, lo que refuerza la relevancia de la política pública provincial.
Gestión y políticas de inclusión
El escenario descripto pone en primer plano el rol de la gestión. En un país donde la desigualdad tiende a ampliarse, sostener niveles relativamente bajos de brecha de ingresos implica la existencia de políticas orientadas a la inclusión, la contención social y el desarrollo económico con eje en la distribución.
Sin desconocer las dificultades estructurales que atraviesa la Argentina, el caso de Formosa muestra que es posible construir dinámicas distintas a partir de decisiones políticas concretas. La combinación de indicadores —menor desigualdad, crecimiento salarial en sectores clave y desempeño sostenido con menos recursos— sugiere una estrategia que prioriza la equidad.
En definitiva, el caso de Formosa ofrece una lectura relevante en el actual escenario argentino. Mientras la desigualdad crece en gran parte del país, la provincia logra sostener niveles de mayor equidad en la distribución del ingreso.
En tiempos donde la discusión sobre el rumbo económico está más vigente que nunca, estos datos invitan a una reflexión más amplia: aún en contextos adversos, es posible implementar políticas públicas que prioricen la inclusión y reduzcan brechas sociales.
Porque cuando la economía se vuelve más desigual, no es solo un problema de números: es una cuestión de calidad de vida, de oportunidades y de futuro. Y en ese terreno, el caso formoseño aparece como una señal de que otro equilibrio, al menos relativo, sigue siendo posible.
