El Gobierno apuesta fuerte por los créditos hipotecarios: Caputo anunció un fondo de $2 billones
El Gobierno anunció un esquema de $2 billones para ampliar el crédito hipotecario mediante depósitos de largo plazo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES. La primera licitación será por $200.000 millones y los préstamos tendrán una tasa máxima de UVA + 7,50%.
NACIONAL
Debora Fernandez
8/26/20265 min read


El Gobierno nacional anunció un nuevo mecanismo para intentar reactivar el crédito hipotecario en Argentina. El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó un esquema que utilizará recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para ofrecer financiamiento de mayor plazo a los bancos y, de esa manera, ampliar la cantidad de préstamos destinados a la vivienda.
La iniciativa contempla un monto total de $2 billones, que serán distribuidos a través de distintas licitaciones. La primera, según anunció el ministro, se realizará la próxima semana y tendrá un volumen de $200.000 millones.
La particularidad del programa es que el dinero del FGS no será entregado directamente a quienes quieran comprar una vivienda. El fondo funcionará como una fuente de financiamiento para las entidades bancarias, que deberán utilizar esos recursos para ampliar la oferta de créditos hipotecarios.
¿Cómo funcionará el nuevo esquema?
El mecanismo diseñado por el Gobierno busca atacar uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el mercado hipotecario argentino: la dificultad de los bancos para conseguir financiamiento de largo plazo.
Los bancos reciben principalmente depósitos de plazos relativamente cortos, mientras que los créditos hipotecarios se extienden durante muchos años. Esa diferencia genera un descalce que encarece el financiamiento y limita la posibilidad de ofrecer préstamos para comprar una vivienda.
La propuesta consiste en que el FGS licite depósitos a plazo fijo de largo plazo entre los bancos. De esta manera, las entidades financieras podrán acceder a fondos durante períodos de uno a cinco años y contar con una fuente de financiamiento más estable.
Los depósitos estarán denominados en pesos y tendrán actualización mediante UVA más un margen adicional. El programa establece dos alternativas principales: una colocación a un año, con un spread mínimo de UVA + 2,50%, y otra a cinco años, con un spread mínimo de UVA + 4,50%.
Cada banco podrá participar de las licitaciones bajo las condiciones establecidas y tendrá un plazo determinado para aplicar los fondos recibidos al otorgamiento de créditos hipotecarios.
El objetivo oficial es que el dinero permanezca dentro del circuito destinado a la vivienda y no termine siendo utilizado para otras actividades financieras.
Créditos hipotecarios de hasta 15 años o más
El programa también establece determinadas condiciones para los préstamos que sean otorgados utilizando este mecanismo de fondeo.
Uno de los puntos centrales es que los créditos tendrán una tasa máxima de UVA + 7,50%. Además, deberán contar con un plazo mínimo de 15 años.
El monto máximo previsto será equivalente a 150.000 UVA por operación.
Los préstamos estarán destinados principalmente a quienes busquen acceder a una primera vivienda, aunque el esquema también contempla operaciones vinculadas con la construcción, ampliación o refacción de inmuebles.
Esto significa que el anuncio no implica la creación de una línea de crédito hipotecario única y uniforme para todos los argentinos. Serán los bancos participantes los encargados de otorgar los préstamos y de analizar la situación financiera de cada solicitante.
Por ese motivo, los requisitos de ingresos, antigüedad laboral, nivel de endeudamiento y capacidad de pago podrían variar según la entidad financiera.
¿Cuántas familias podrían acceder?
De acuerdo con las estimaciones difundidas tras el anuncio, el programa podría alcanzar a unas 17.000 o 18.000 familias, tomando como referencia el valor promedio actual de los créditos hipotecarios.
La cifra muestra, al mismo tiempo, el alcance y las limitaciones del programa. El Gobierno busca aumentar la oferta de financiamiento, pero no se trata de una política destinada a resolver de manera masiva el déficit habitacional del país.
En principio, el esquema apunta principalmente a sectores con capacidad de ingresos suficiente para acceder a un crédito bancario de largo plazo.
La primera etapa permitirá observar cuántos bancos participan de las licitaciones y bajo qué condiciones están dispuestos a tomar los fondos del FGS.
El FGS no dará los créditos directamente
Uno de los aspectos que genera mayor interés es el rol que tendrá la ANSES.
El Fondo de Garantía de Sustentabilidad no otorgará directamente los créditos hipotecarios a las familias. Tampoco será el organismo encargado de decidir quién puede acceder a una vivienda.
La operatoria será indirecta: el FGS colocará sus recursos en los bancos mediante depósitos a plazo fijo y serán las entidades financieras las que posteriormente otorguen las hipotecas.
Esto implica que el riesgo crediticio de los préstamos continuará estando en manos de los bancos. La ANSES aportará el fondeo, pero no será quien evalúe a cada deudor ni quien administre las cuotas de las hipotecas.
El Gobierno busca así utilizar parte de los recursos administrados por el FGS para generar una fuente de financiamiento de mayor duración sin convertir al fondo en un prestamista hipotecario directo.
La primera licitación será por $200.000 millones
El programa completo tendrá un volumen de $2 billones, pero el Gobierno decidió implementarlo de manera gradual.
La primera licitación será por $200.000 millones y está prevista para la próxima semana. Luego se realizarán nuevas licitaciones hasta completar el monto total anunciado.
La estrategia permitirá evaluar la respuesta de los bancos y determinar si el mecanismo consigue efectivamente traducirse en una mayor cantidad de créditos hipotecarios.
También será clave observar las tasas que las entidades estén dispuestas a ofrecer y la velocidad con la que los fondos sean transformados en préstamos para la vivienda.
Una apuesta para reactivar el mercado hipotecario
El anuncio llega en un contexto en el que el mercado hipotecario argentino continúa teniendo una participación reducida en comparación con otras economías de la región.
Según los datos presentados por el Gobierno, el stock de crédito hipotecario representa alrededor del 2% del PBI argentino, una proporción considerablemente inferior a la de países como Chile y Estados Unidos.
Para el equipo económico, esta diferencia demuestra que existe un amplio margen para que el sistema financiero aumente el volumen de préstamos destinados a la vivienda.
La apuesta oficial es que una mayor disponibilidad de financiamiento de largo plazo permita a los bancos ofrecer mejores condiciones y, en consecuencia, ampliar el número de familias que pueden acceder a una hipoteca.
Sin embargo, la evolución del programa dependerá de varios factores. Entre ellos estarán la inflación, la evolución de las UVA, las tasas que cobren los bancos, el nivel de ingresos de los trabajadores y el valor de las propiedades.
Qué falta para que el plan tenga impacto
El anuncio establece el mecanismo financiero, pero su éxito dependerá de que los recursos efectivamente lleguen al mercado inmobiliario.
La primera licitación será una prueba clave. Si los bancos participan y utilizan los fondos para otorgar nuevas hipotecas, el Gobierno podrá avanzar con las siguientes etapas del programa.
Para las familias, en cambio, el punto central será conocer las condiciones concretas que ofrecerá cada entidad. Una tasa máxima de UVA + 7,50% establece un límite, pero no significa necesariamente que todos los bancos otorgarán créditos a esa misma tasa.
También será importante determinar cuánto ingreso deberá demostrar una persona o una familia para acceder a los montos disponibles y cuál será la relación entre el valor de la cuota y los salarios.
El programa anunciado por Caputo representa, así, una nueva apuesta para intentar ampliar el crédito hipotecario en Argentina. Con $2 billones provenientes del FGS y una primera licitación de $200.000 millones, el Gobierno busca resolver el problema del financiamiento de largo plazo de los bancos.
Ahora comenzará la etapa decisiva: comprobar si ese dinero efectivamente se transforma en más créditos, mejores condiciones y nuevas oportunidades para quienes buscan acceder a su primera vivienda.
