El Senado se convierte en el nuevo campo de batalla: el peronismo busca frenar los cambios a la Ley de Manejo del Fuego
Tras lograr bloquear la reforma vinculada a la extranjerización de tierras, el bloque peronista concentra todos sus esfuerzos en impedir que el Senado apruebe modificaciones a la Ley de Manejo del Fuego. La votación promete una intensa disputa política, con negociaciones de último momento y la presión de organizaciones sociales frente al Congreso.
POLITICA NACIONAL
Débora Fernandez
8/6/20262 min read


El Senado de la Nación se prepara para una jornada decisiva que podría marcar un nuevo capítulo en la disputa política entre el oficialismo y la oposición. Luego de conseguir un importante triunfo al frenar los cambios relacionados con la venta de tierras a extranjeros, el peronismo redobla la apuesta y ahora busca impedir que avance la reforma de la Ley de Manejo del Fuego.
La estrategia del bloque opositor se centra en reunir una mayoría suficiente para mantener vigente la normativa actual, considerada por distintos sectores como una herramienta clave para la protección del ambiente y la preservación de los territorios afectados por incendios forestales.
El proyecto impulsado por el oficialismo propone eliminar las restricciones que hoy impiden modificar el uso del suelo, vender o subdividir terrenos que hayan sido alcanzados por incendios. Actualmente, la legislación establece plazos de entre 30 y 60 años durante los cuales esas tierras no pueden cambiar de destino, con el objetivo de desalentar incendios intencionales que puedan favorecer desarrollos inmobiliarios o emprendimientos productivos.
Para el peronismo, levantar esas limitaciones podría abrir la puerta a un escenario de mayor vulnerabilidad ambiental, especialmente en un país donde los incendios forestales afectan cada año miles de hectáreas de bosques nativos, áreas protegidas y humedales.
El resultado obtenido en la discusión sobre la Ley de Tierras fortaleció la confianza del bloque opositor, que interpreta ese antecedente como una señal de que todavía existen legisladores dispuestos a frenar algunas de las iniciativas impulsadas por el Gobierno nacional. Sin embargo, reconocen que la votación será ajustada y que las negociaciones con los senadores indecisos continuarán hasta último momento.
Mientras tanto, organizaciones ambientales, sindicatos y movimientos sociales convocaron a una movilización frente al Congreso con la intención de visibilizar el rechazo a las modificaciones propuestas. Los organizadores consideran que la presión social puede influir en aquellos legisladores que aún no definieron su voto y reforzar la defensa de la legislación vigente.
Desde el oficialismo sostienen que la reforma busca eliminar restricciones que consideran excesivas para los propietarios de tierras, promoviendo una mayor libertad para disponer de los inmuebles una vez extinguidos los incendios. Además, argumentan que la normativa actual representa un obstáculo para el desarrollo de proyectos productivos y limita el ejercicio del derecho de propiedad.
En la oposición, en cambio, advierten que flexibilizar la ley podría generar incentivos para que determinadas zonas incendiadas sean destinadas rápidamente a otros usos, debilitando los mecanismos de protección ambiental establecidos durante los últimos años.
La discusión también se desarrolla en un contexto de fuerte tensión política dentro del Congreso, donde cada votación se convierte en una prueba de fuerza para el Gobierno y para los distintos bloques opositores. La necesidad de conseguir mayorías ajustadas obliga a mantener negociaciones permanentes con sectores provinciales e independientes, cuyos votos podrían resultar determinantes.
Más allá del resultado final, la sesión promete convertirse en uno de los debates legislativos más relevantes del año, ya que enfrenta dos modelos claramente diferenciados sobre la administración del territorio, la protección de los recursos naturales y el alcance de las políticas ambientales.
Con un recinto dividido, negociaciones intensas y manifestaciones previstas en las inmediaciones del Congreso, todas las miradas estarán puestas en una votación que podría definir el futuro de una de las leyes ambientales más importantes del país y volver a medir la capacidad del oficialismo y de la oposición para construir mayorías en el Senado.
