Fake news en Formosa: el supuesto robo millonario que hoy genera más dudas que certezas
Lo que comenzó como una denuncia por un supuesto robo millonario terminó derivando en una trama cargada de inconsistencias, internas familiares y operaciones políticas. Mientras algunos sectores instalaron una narrativa de encubrimiento judicial y policial, la realidad comenzo a apuntar hacia disputas personales, redes digitales y vínculos políticos que complejizan completamente el caso. Entre rumores de fake news, operaciones mediáticas y conexiones con sectores libertarios, el episodio deja una pregunta abierta: ¿hubo realmente un simple robo o se trató de una maniobra mucho más grande?
POLITICA INTERIOR
Por Camila Domínguez
5/19/20263 min read


El robo de 40 mil dólares y mercadería en un comercio del barrio San Martín no generó un impacto inmediato en la opinión pública formoseña, pero con el correr de las semanas comenzó a convertirse en un tema cada vez más comentado en ámbitos políticos, judiciales y mediáticos. Lo que en principio parecía un simple hecho policial terminó rodeado de versiones cruzadas, tensiones familiares y un fuerte componente político que todavía hoy deja más preguntas que respuestas.
Con el paso del tiempo, además, comenzaron a aparecer inconsistencias difíciles de ignorar.
Mientras algunos sectores instalaron rápidamente la idea de una enorme trama de encubrimiento judicial y policial, otras versiones empezaron a circular. Según líneas investigativas manejadas dentro del ámbito policial, una de las hipótesis que tomó fuerza desde el inicio apuntaría a una fuerte disputa familiar impulsada por Fátima Guardia Mendonca, en medio de tensiones personales y políticas que arrastrarían varios años dentro del entorno familiar.
Esa posibilidad cambiaría completamente el enfoque del caso.
Porque si bien públicamente se habló de inacción judicial y protección política, se comprobó que que el trabajo investigativo de la Policia se realizó correctamente desde el primer momento, siguiendo los procedimientos habituales, recolectando testimonios, revisando cámaras de seguridad y avanzando sobre las líneas que consideraban más consistentes dentro del expediente. Incluso dentro de sectores judiciales remarcan que muchas de las críticas mediáticas buscaron instalar una supuesta falta de acción que no se correspondería con el movimiento interno real de la causa.
Con el correr de los dias, además, empezó a tomar fuerza otra hipótesis dentro de distintos sectores políticos y mediáticos de la provincia: que gran parte del escándalo público alrededor del caso habría sido amplificado artificialmente mediante operaciones digitales y fake news impulsadas desde el entorno de Nabil Hassanein Abd Elkader.
Todo parecería indicar que el caso dejó de ser únicamente una denuncia policial para transformarse en una herramienta de desgaste político y mediático.
En ese contexto vuelve a aparecer el nombre de Nabil, conocido en determinados círculos políticos y sociales de Formosa por sus conexiones, sus vínculos con espacios libertarios y su presunto rol dentro de estructuras digitales que operan en redes sociales. Su cercanía con sectores ligados a Martín Menem y al armado nacional de La Libertad Avanza alimentó aún más las especulaciones sobre el verdadero trasfondo de la historia.
Porque a medida que el caso avanzaba mediáticamente, una pregunta comenzó a repetirse en voz baja: ¿y si los 40 mil dólares nunca estuvieron destinados a permanecer donde se dijo que estaban?
Distintas versiones políticas sostienen que parte de ese dinero podría haber tenido relación con movimientos y contactos construidos por Nabil con sectores ligados a La Libertad Avanza. No como parte de un robo tradicional, sino dentro de un entramado mucho más complejo de vínculos políticos, operaciones digitales y disputas de poder que todavía hoy permanece envuelto en rumores.
Nada de esto fue probado judicialmente. Pero tampoco deja de llamar la atención que, mientras públicamente se denunciaba una supuesta “parálisis” de la Justicia, el expediente avanzara dentro de parámetros procesales habituales. Incluso la cuestionada excarcelación del principal acusado respondió a mecanismos legales previstos dentro del sistema judicial, algo que muchas veces quedó opacado por el clima político y mediático que rodeó el caso.
En paralelo, el episodio comenzó a ser utilizado como herramienta de desgaste político.
Cuentas en redes sociales, publicaciones coordinadas y espacios opositores amplificaron constantemente la idea de impunidad, vinculando el caso directamente al gobierno provincial y construyendo una narrativa donde todo parecía formar parte de una protección deliberada del poder político.
Sin embargo, cuanto más se profundiza en los detalles, más evidente parece que detrás del supuesto robo existe una trama mucho más compleja que combina: conflictos familiares, internas políticas,
operaciones digitales y disputas de poder.
La sensación que queda es que el caso dejó de tratarse únicamente sobre dinero desaparecido. Pasó a convertirse en una herramienta dentro de una pelea mayor, donde distintos sectores encontraron la oportunidad perfecta para instalar discursos, alimentar sospechas y golpear políticamente al gobierno provincial.
Y en medio de todo eso, la verdad original parece haberse perdido entre operaciones, versiones cruzadas y relatos construidos según la conveniencia de cada actor involucrado.
