Feroz pelea libertaria: el faltazo de Bullrich dejó al descubierto la guerra total en el Gobierno
La interna en La Libertad Avanza ya no se puede esconder. El faltazo de Patricia Bullrich a la foto de respaldo organizada por Karina Milei para sostener a Manuel Adorni expuso una feroz pelea de poder dentro del oficialismo. Desmentidas cruzadas, operaciones internas y un jefe de Gabinete cada vez más complicado: el Gobierno enfrenta una crisis política que crece semana tras semana.
POLITICA NACIONAL
Por Armando Ramirez
6/24/20264 min read


La Libertad Avanza siempre vendió una imagen clara: orden vertical, disciplina absoluta y obediencia total alrededor del liderazgo de Javier y Karina Milei. Nada de internas, nada de filtraciones, nada de grietas puertas adentro. Pero la crisis política que rodea a Manuel Adorni terminó haciendo estallar esa fachada y dejó expuesto algo que ya resulta imposible de ocultar: el oficialismo atraviesa una pelea feroz dentro de su núcleo más duro.
Ya no se trata de rumores de pasillo ni de operaciones menores. La interna libertaria explota a cielo abierto. Y en el medio de esa guerra aparece Manuel Adorni, convertido en una especie de “jamoncito del medio” político entre Patricia Bullrich y Karina Milei, dos figuras que hoy parecen disputar mucho más que la continuidad de un funcionario.
Porque mientras el jefe de Gabinete intenta sobrevivir al avance de causas judiciales, investigaciones patrimoniales y pedidos de interpelación, dentro del propio Gobierno empieza a crecer una pelea salvaje por quién manda, quién resiste y quién cae primero.
El episodio de las últimas horas dejó la tensión completamente expuesta. Karina Milei organizó una convocatoria en Casa Rosada para reunir a los senadores oficialistas y posar todos juntos junto a Adorni en una foto de respaldo político. El objetivo era claro: mostrar unidad, blindar al funcionario y enviar un mensaje de fortaleza en medio del escándalo.
El problema es que la foto terminó mostrando exactamente lo contrario. Patricia Bullrich pegó el faltazo. Y a veces una ausencia pesa mucho más que una foto.
La jefa del bloque oficialista decidió no participar del encuentro organizado por Karina y dejó vacía una silla que habló más fuerte que cualquier declaración pública. Porque en política nadie cree demasiado en las casualidades, y menos todavía cuando las tensiones internas vienen escalando semana tras semana.
Mientras Karina buscaba una postal de respaldo, Bullrich eligió marcar distancia. El mensaje fue imposible de ignorar. La pelea entre Karina Milei y Patricia Bullrich ya dejó de disimularse.
Como si eso no alcanzara, Bullrich además anunció públicamente la suspensión del informe de gestión que Adorni debía presentar en el Senado. Una decisión política fuerte, sensible y completamente inesperada. Pero el caos interno llegó a un punto tan insólito que horas después el propio Adorni salió a desmentirla públicamente y aseguró que él seguía dispuesto a asistir al recinto.
Sí, el jefe de Gabinete desmintiendo a una de las principales figuras políticas del oficialismo. Todo perfectamente normal en la Argentina libertaria versión 2026. El episodio dejó una escena difícil de explicar incluso para los propios dirigentes de La Libertad Avanza: un Gobierno donde ni siquiera parece claro quién toma las decisiones, quién habla en nombre del espacio y quién tiene realmente el control político.
El oficialismo intenta mostrar unidad mientras las operaciones internas se vuelven cada vez más evidentes. Y mientras tanto, Adorni quedó atrapado en medio de una guerra política dentro del propio Gobierno.
El problema para el exvocero es que atraviesa probablemente el momento más delicado desde que desembarcó en la Casa Rosada. Ya no se trata solamente de críticas opositoras o cuestionamientos mediáticos. Ahora las dudas también aparecen dentro del propio oficialismo.
Las causas judiciales avanzan. Las investigaciones patrimoniales siguen creciendo. Los pedidos de interpelación en el Congreso se multiplican. Los aliados empiezan a correrse. Los senadores oficialistas muestran incomodidad. Y la defensa cerrada de hace unos meses parece haberse evaporado. El blindaje político empieza a resquebrajarse.
Por eso la foto organizada por Karina Milei tenía un objetivo tan urgente: demostrar que Adorni todavía conserva respaldo interno. Pero cuando hay que organizar reuniones obligatorias para conseguir una imagen de apoyo, probablemente el problema ya sea bastante más profundo.
Muchos senadores ni siquiera querían aparecer en esa postal. Algunos fueron por obligación. Otros directamente eligieron ausentarse. Y varios empiezan a deslizar en privado algo que hace pocos meses era impensado: que Adorni se transformó en un costo político difícil de sostener.
El Gobierno ya no logra ordenar su propia tropa. Y eso empieza a sentirse cada vez más fuerte en el Congreso. La oposición presiona para avanzar con interpelaciones. Los aliados ya no muestran el mismo respaldo automático. Las negociaciones parlamentarias se volvieron mucho más tensas. Y dentro de La Libertad Avanza la discusión ya no parece girar solamente alrededor de Adorni, sino sobre el equilibrio de poder entre Karina Milei y Patricia Bullrich.
Porque detrás del escándalo aparece una pelea mucho más grande.
Karina busca sostener a Adorni a toda costa porque representa una pieza importante dentro del esquema político construido alrededor del Presidente y de su hermana. Sacarlo implicaría admitir debilidad y mostrar que el Gobierno cede frente a la presión política.
Bullrich, en cambio, empieza a dejar señales cada vez más visibles de desgaste, fastidio y distancia. La pulseada entre Karina y Bullrich ya no puede esconderse. Y cada nuevo capítulo vuelve más evidente una realidad incómoda: el poder dentro del oficialismo se transformó en una disputa permanente.
Lo más llamativo es que todo esto ocurre mientras el Gobierno todavía intenta sostener un relato de fortaleza política y control absoluto. Pero la realidad parece ir por otro lado. Mientras hablan de estabilidad económica, el oficialismo parece vivir una crisis política por semana. Cada intento de mostrar unidad termina dejando más expuestas las fracturas. Y la novela libertaria suma capítulos más rápido que las explicaciones de Adorni.
A esta altura ya conviene ir preparando las palomitas.
Porque lo que comenzó como un intento desesperado por blindar políticamente a Manuel Adorni terminó exponiendo algo mucho más profundo: una interna feroz dentro del propio oficialismo.
Entre fotos vacías, desmentidas cruzadas y operaciones internas, el Gobierno ya no solamente enfrenta cuestionamientos externos. Ahora también debe lidiar con una pelea interna que amenaza con devorarse a sí misma. Y viendo cómo escala cada capítulo, a esta altura sí: mejor ir sacando las palomitas.
