Formosa avanza con un proyecto ambicioso para convertirse en uno de los principales polos solares del norte argentino
Con una inversión superior a los 44 millones de dólares en esta primera etapa, Formosa avanza en la construcción de parques solares en Pirané y Laguna Blanca que aportarán 55 megavatios de energía limpia al sistema eléctrico. La iniciativa forma parte de un plan más amplio de 147 millones de dólares que posiciona a la provincia como protagonista de la transición energética en el Norte Grande, generando empleo, atrayendo inversiones y demostrando la importancia de la infraestructura construida por el Estado para impulsar el desarrollo.
POLITICA INTERIOR
Por Julián Pereyra
6/8/20265 min read


La provincia de Formosa avanza en la concreción de uno de los proyectos de energía solar más importantes del Norte Grande argentino. Con una inversión superior a los 44 millones de dólares en esta primera etapa, ya se encuentran definidos los cronogramas para la construcción de los parques solares de Pirané y Laguna Blanca, dos emprendimientos que aportarán en conjunto 55 megavatios de energía limpia al sistema eléctrico y que marcarán un nuevo capítulo en el desarrollo energético provincial.
Se trata de una iniciativa que forma parte de un plan mucho más amplio, anunciado este año por el gobernador Gildo Insfrán durante la apertura de sesiones legislativas. El proyecto contempla una inversión total de 147 millones de dólares para la construcción de seis parques solares distribuidos en distintas localidades formoseñas, consolidando a la provincia como uno de los principales polos de generación de energías renovables del norte argentino.
La apuesta no solo representa un avance en materia energética y ambiental. También implica una oportunidad concreta para generar empleo, movilizar la economía local y fortalecer la infraestructura estratégica de una provincia que durante años trabajó para construir las condiciones necesarias para recibir inversiones de esta magnitud.
Energía limpia para el desarrollo
Los parques solares de Pirané y Laguna Blanca serán los primeros en entrar en funcionamiento dentro del programa provincial. El emprendimiento de Pirané contará con una capacidad de generación de 25 megavatios y demandará una inversión cercana a los 19,3 millones de dólares. Por su parte, Laguna Blanca incorporará una planta de 30 megavatios, con una inversión estimada en 25,4 millones de dólares.
En conjunto, ambos proyectos aportarán 55 megavatios de energía renovable al sistema eléctrico, contribuyendo a diversificar la matriz energética provincial y fortaleciendo la capacidad de abastecimiento para una región que demanda cada vez más energía para sostener su crecimiento productivo y demográfico.
Las obras civiles comenzarán durante agosto y se extenderán hasta marzo de 2027. Posteriormente se realizará la instalación de paneles fotovoltaicos, estructuras móviles, centros de transformación e infraestructura de control, con el objetivo de que ambas plantas entren en operación comercial entre abril y mayo de 2027.
La iniciativa forma parte de una primera etapa que también incluye un proyecto en Ibarreta, alcanzando una capacidad total de 80 megavatios y una inversión superior a los 64 millones de dólares.
Una inversión que genera empleo y movimiento económico
Además del impacto energético, el proyecto tendrá un efecto directo sobre la economía provincial.
Según las estimaciones difundidas por la empresa Ambiente y Energía, solamente en la localidad de Pirané se requerirá la contratación de alrededor de 280 trabajadores durante el pico de actividad de la obra. A ello se suma la generación de aproximadamente 500 empleos indirectos vinculados al transporte, servicios, logística, comercio y actividades complementarias.
Uno de los aspectos destacados del proyecto es el compromiso asumido por la firma para que el 90% de la mano de obra contratada sea local, permitiendo que el impacto económico quede principalmente en las comunidades formoseñas.
Este tipo de emprendimientos no solo movilizan recursos durante la etapa de construcción. También generan oportunidades para proveedores locales, empresas de servicios, comercios y trabajadores especializados, fortaleciendo el entramado económico regional.
El papel clave de la infraestructura construida por el Estado
Sin embargo, detrás de esta inversión privada existe una condición fundamental que muchas veces pasa desapercibida: la infraestructura energética previamente desarrollada por el Estado provincial.
Durante la apertura de sesiones legislativas, el gobernador Gildo Insfrán destacó que la decisión de la empresa Ambiente y Energía de invertir en Formosa no fue casual. Según señaló, la provincia logró transformarse en un destino atractivo para este tipo de proyectos gracias a las obras energéticas construidas durante las últimas décadas.
La explicación es sencilla. Ningún emprendimiento de generación eléctrica puede desarrollarse sin una red capaz de transportar, distribuir e integrar la energía producida al sistema nacional.
En ese sentido, Formosa cuenta hoy con una infraestructura estratégica que incluye una estación transformadora de 500/132 kV, doce subestaciones distribuidas en distintos puntos del territorio provincial y más de 557 kilómetros de líneas de alta tensión.
Esta red permite garantizar la conexión de los nuevos parques solares al sistema eléctrico y fue uno de los factores determinantes para que la empresa eligiera radicarse en la provincia.
El caso demuestra una realidad que muchas veces queda fuera del debate público: las inversiones privadas suelen llegar allí donde previamente existieron políticas públicas e inversiones estatales capaces de crear las condiciones necesarias para el desarrollo.
La importancia de planificar el futuro
La experiencia formoseña también invita a reflexionar sobre el rol que cumple el Estado en los procesos de desarrollo.
Las grandes obras de infraestructura energética requieren inversiones multimillonarias, planificación a largo plazo y una visión estratégica que trascienda los ciclos económicos y políticos. Son proyectos que difícilmente podrían concretarse sin una fuerte intervención pública en sus etapas iniciales.
La construcción de líneas de alta tensión, estaciones transformadoras y sistemas de distribución eléctrica no solo mejora la calidad de vida de los habitantes. También genera las condiciones para que empresas nacionales e internacionales encuentren un entorno favorable para invertir.
En este sentido, la llegada de Ambiente y Energía a Formosa puede interpretarse como el resultado de años de inversión pública orientada a fortalecer la infraestructura provincial.
Lejos de plantearse como modelos contrapuestos, la experiencia demuestra que la articulación entre inversión pública e inversión privada puede convertirse en una herramienta poderosa para impulsar el crecimiento económico, generar empleo y promover el desarrollo tecnológico.
Formosa y el desafío de la transición energética
El avance de los parques solares de Pirané y Laguna Blanca representa mucho más que una obra energética. Se trata de una señal concreta de que Formosa busca ocupar un lugar relevante dentro de la transición hacia fuentes de energía más limpias y sustentables.
En un contexto global donde la demanda de energías renovables crece año tras año, la provincia apuesta por aprovechar sus condiciones naturales para transformarse en un actor importante dentro del mapa energético nacional.
Con inversiones millonarias, generación de empleo local, fortalecimiento de la infraestructura y una mirada estratégica de largo plazo, Formosa comienza a consolidar un camino que combina desarrollo económico, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.
La puesta en marcha de estos parques solares no solo aportará energía al sistema eléctrico. También reafirma la importancia de construir políticas públicas capaces de generar oportunidades y de preparar a las provincias para los desafíos del futuro.
En definitiva, el proyecto constituye un ejemplo de cómo la planificación estatal, acompañada por inversiones privadas, puede transformarse en una herramienta concreta para impulsar el crecimiento y mejorar la calidad de vida de toda una región.
