La Libertad Avanza busca contener la tensión política y blindar a Adorni en Diputados
La Libertad Avanza vuelve a cerrar filas para proteger a Manuel Adorni en medio de una nueva tormenta política en Diputados. Mientras crecen las críticas y la presión opositora, el oficialismo intenta blindar al vocero presidencial y evitar otro golpe que exponga la fragilidad parlamentaria del Gobierno de Javier Milei.
POLITICA NACIONAL
Camila Dominguez
5/18/20263 min read


La tensión política volvió a explotar dentro del oficialismo y, una vez más, La Libertad Avanza salió desesperadamente a proteger a Manuel Adorni para evitar que el conflicto escale en Diputados y termine golpeando de lleno al Gobierno de Javier Milei. En medio de internas, negociaciones frenéticas y un Congreso cada vez más hostil, el oficialismo intenta contener una crisis que amenaza con dejar expuesta su debilidad parlamentaria.
En la Casa Rosada saben que el escenario se complicó. Lo que hace algunas semanas intentaban mostrar como simples discusiones políticas hoy se transformó en una señal evidente de desgaste. La preocupación crece porque la oposición empezó a detectar fisuras dentro del armado libertario y busca aprovechar cada error para arrinconar al Gobierno en el Congreso.
Por eso, el objetivo inmediato del oficialismo es claro: blindar a Adorni cueste lo que cueste y evitar que su situación se convierta en otro símbolo del desorden político que atraviesa La Libertad Avanza. El vocero presidencial no solo representa una de las caras más visibles del gobierno de Milei, también es una pieza clave en la estrategia comunicacional libertaria. Perder terreno alrededor de su figura sería admitir un golpe político que el oficialismo no está dispuesto a aceptar.
Sin embargo, detrás de los discursos de unidad, la realidad es mucho más incómoda. En Diputados crecen las diferencias, aparecen aliados cada vez menos convencidos y algunos sectores que antes acompañaban al Gobierno ahora empiezan a tomar distancia. Gobernadores dialoguistas, legisladores provinciales e incluso dirigentes cercanos al oficialismo comenzaron a marcar límites frente a ciertas decisiones y manejos políticos de la Casa Rosada.
Ese escenario encendió todas las alarmas. En Balcarce 50 entienden que una nueva derrota parlamentaria podría dejar muy golpeado al Gobierno y reforzar la idea de que La Libertad Avanza no logra construir poder político real dentro del Congreso. Por eso, durante las últimas horas se multiplicaron las negociaciones contrarreloj para intentar ordenar el frente interno y evitar otro revés que termine amplificando la crisis.
Mientras tanto, la oposición se mueve con agresividad. Distintos bloques ya analizan nuevas ofensivas parlamentarias para poner contra las cuerdas al oficialismo y exponer las contradicciones internas que empiezan a aparecer con más fuerza. En el Congreso muchos aseguran que el clima cambió y que varios aliados circunstanciales del Gobierno ya no muestran la misma predisposición a sostener cada iniciativa libertaria.
La situación también dejó al descubierto otro problema que preocupa cada vez más dentro del oficialismo: la dependencia extrema de ciertas figuras mediáticas para sostener el relato político del Gobierno. Adorni se convirtió en una especie de escudo permanente de la gestión Milei y cada vez que queda envuelto en polémicas, todo el aparato libertario sale automáticamente a defenderlo para evitar daños mayores.
Pero el desgaste empieza a sentirse. Incluso dentro de sectores cercanos al oficialismo reconocen en privado que algunas estrategias comunicacionales comenzaron a generar cansancio y que la confrontación permanente ya no produce el mismo efecto que durante los primeros meses de gestión. Aun así, cerca del Presidente insisten en profundizar el discurso duro y redoblar la pelea política contra la oposición.
En ese contexto, Diputados se transformó en un campo de batalla permanente. Cada sesión representa una prueba de supervivencia para un oficialismo que todavía no logra consolidar mayorías estables y que depende constantemente de acuerdos frágiles para avanzar con sus proyectos. La falta de estructura política propia vuelve a quedar expuesta cada vez que aparece una crisis interna o una negociación complicada.
Por eso, la defensa cerrada de Adorni también refleja otra realidad incómoda para La Libertad Avanza: el temor creciente a mostrar debilidad. En el Gobierno entienden que cualquier retroceso puede ser utilizado por la oposición para instalar la idea de un oficialismo desordenado, aislado y cada vez más condicionado políticamente.
A pesar de eso, Milei y su entorno más cercano decidieron avanzar sin dar señales de retroceso. El mensaje interno es resistir, sostener a sus principales figuras y evitar que la presión política marque el ritmo del Gobierno. Sin embargo, puertas adentro muchos reconocen que las próximas semanas serán determinantes para medir hasta dónde puede aguantar el oficialismo sin sufrir una fractura política más profunda.
La batalla por Adorni ya dejó de ser solo una discusión parlamentaria. Para La Libertad Avanza se convirtió en una pelea por sostener autoridad, controlar daños y evitar que otra crisis termine exponiendo las enormes dificultades que enfrenta el Gobierno para mantener ordenado su frente político en el Congreso.
