La pobreza vuelve a subir en Argentina: 9,4 millones de personas viven en hogares pobres
Un nuevo informe encendió las alarmas sobre la situación social durante el gobierno de Javier Milei. La pobreza habría alcanzado al 31,3% de la población, mientras los ingresos familiares pierden terreno frente al aumento del costo de vida.
NACIONAL
Debora Fernandez
9/14/20264 min read


La situación económica de millones de argentinos vuelve a estar en el centro del debate. Un informe reciente estima que la pobreza registró un nuevo aumento durante el período comprendido entre marzo y agosto de 2026, lo que representa un retroceso para los hogares que todavía luchan por recuperar su poder adquisitivo.
Según las estimaciones difundidas, alrededor de 9,4 millones de personas viven actualmente en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. El dato genera preocupación porque muestra que, a pesar de los esfuerzos por contener la inflación y ordenar las cuentas públicas, una parte importante de la población continúa enfrentando dificultades para llegar a fin de mes.
La pobreza vuelve a crecer
El estudio calcula que el 31,3% de la población se encontraba en situación de pobreza durante el semestre analizado. Esta cifra representa un aumento de 1,1 puntos porcentuales en comparación con el mismo período del año anterior, cuando el indicador se ubicaba en el 30,2%.
La diferencia puede parecer pequeña en términos estadísticos, pero detrás de cada punto porcentual hay miles de familias que deben ajustar sus gastos, postergar compras y buscar nuevas formas de sostener su economía cotidiana.
Para muchos hogares, la pérdida del poder adquisitivo se traduce en decisiones difíciles: reducir el consumo de carne y otros alimentos, limitar los gastos en salud, dejar de comprar ropa o acumular deudas para pagar servicios y alquileres.
La pobreza no se mide únicamente por la cantidad de dinero que ingresa a una familia. También se relaciona con la posibilidad real de acceder a una alimentación adecuada, una vivienda digna, educación, transporte y otros bienes y servicios esenciales.
Los ingresos no alcanzan frente al costo de vida
Uno de los principales motivos que explican el deterioro de la situación social es la diferencia entre el crecimiento de los ingresos familiares y el aumento de la canasta básica total.
Durante el período estudiado, la canasta básica total en el Gran Buenos Aires habría registrado un incremento interanual del 34,7%. En cambio, los ingresos totales de los hogares crecieron aproximadamente un 25%.
Esta diferencia significa que, aunque las familias hayan recibido aumentos salariales, jubilaciones o algún tipo de asistencia, esos ingresos no necesariamente fueron suficientes para acompañar el encarecimiento de los productos y servicios indispensables.
Cuando los precios suben más rápido que los ingresos, el dinero alcanza para menos. Una familia que antes podía cubrir sus gastos mensuales con cierta tranquilidad puede verse obligada a recortar consumos o utilizar sus ahorros para llegar a fin de mes.
El problema afecta especialmente a los trabajadores informales, los hogares con niños, los jubilados y las personas que dependen de ingresos fijos. En estos sectores, cualquier aumento en los alimentos, el transporte, los medicamentos o los servicios puede tener un impacto significativo.
La indigencia presenta una leve mejora
Dentro de este escenario complejo, el informe también muestra un dato positivo: la indigencia habría registrado una pequeña disminución.
El indicador pasó del 6,9% al 6,6% interanual, lo que representa una baja de 0,3 puntos porcentuales. La indigencia mide la situación de aquellas personas que viven en hogares cuyos ingresos no son suficientes para cubrir el costo de la canasta básica alimentaria.
Esta reducción indica que, en términos estadísticos, hubo una leve mejora entre los sectores que enfrentan las mayores dificultades para garantizar su alimentación.
Sin embargo, el descenso de la indigencia no implica que la situación social general haya mejorado. Muchas familias pueden superar el umbral de la indigencia, pero continuar siendo pobres porque sus ingresos todavía no alcanzan para cubrir el conjunto de las necesidades básicas.
Por eso, los especialistas suelen analizar ambos indicadores de manera conjunta. Mientras la indigencia permite observar las dificultades para acceder a los alimentos esenciales, la pobreza refleja una problemática económica más amplia.
La mirada está puesta en el INDEC
Las estimaciones se conocen en la antesala de la publicación de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos, el organismo encargado de medir la pobreza y la indigencia en Argentina.
El informe oficial será clave para conocer la evolución de los indicadores durante el primer semestre de 2026 y determinar si la tendencia señalada por el estudio privado se confirma en las estadísticas nacionales.
Los datos del INDEC tienen una importancia central porque permiten evaluar el impacto de las políticas económicas sobre la población. También sirven como referencia para diseñar programas sociales, establecer prioridades presupuestarias y analizar la evolución de los salarios y las condiciones de vida.
En el Gobierno, la evolución de la pobreza representa un desafío especialmente importante. La administración de Javier Milei sostiene que la estabilización económica y la reducción de la inflación son condiciones necesarias para mejorar la situación de los argentinos. Sin embargo, los resultados sociales continúan siendo uno de los principales puntos de discusión.
Un desafío que va más allá de las cifras
El aumento estimado de la pobreza vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿cuánto tiempo necesitan las familias para recuperar el bienestar perdido?
La mejora de los indicadores macroeconómicos no siempre se traduce de manera inmediata en una mejor calidad de vida. Para que la recuperación llegue a los hogares, es necesario que los ingresos crezcan de manera sostenida, que el empleo sea suficiente y que el costo de los bienes esenciales no avance más rápido que los salarios.
Mientras tanto, millones de argentinos siguen enfrentando el desafío de organizar sus gastos en un contexto de incertidumbre. Cada aumento de precios puede modificar el presupuesto familiar y obligar a tomar decisiones que afectan la alimentación, la salud y el bienestar.
El dato de pobreza estimado para el período marzo-agosto de 2026 vuelve a encender las alarmas y deja un mensaje claro: la recuperación económica todavía enfrenta una deuda social importante.
Con la próxima publicación del INDEC, el país tendrá una nueva oportunidad para conocer con mayor precisión la magnitud del problema y evaluar qué medidas serán necesarias para que más familias puedan salir de la pobreza y mejorar sus condiciones de vida.
