Las coimas de Karina Milei: la caja negra del poder libertario

Las coimas de Karina Milei siguen saliendo a la luz: cada nuevo audio de Spagnuolo destapa la corrupción que atraviesa al corazón del gobierno libertario. Mientras se llenaban la boca hablando de “curros” en universidades y hospitales, ellos mismos armaban la caja negra del poder.

POLITICA NACIONAL

Por Julián Pereyra

8/25/20252 min read

Los libertarios llegaron al gobierno vendiéndose como los “moralmente superiores”, los que venían a terminar con la casta, a limpiar los curros y a mostrarle al pueblo argentino que ellos eran distintos. Pero la realidad, una vez más, se encargó de ponerlos en su lugar: cada nuevo audio de Diego Spagnuolo que sale a la luz es un golpe directo a esa fachada de pureza impostada.

El escándalo de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad no es un error aislado ni una jugada sucia de algún funcionario menor. Es la radiografía perfecta de cómo funciona este gobierno: un esquema de corrupción aceitado, con pedidos de retornos a laboratorios, con nombres que aparecen y se repiten, y con un denominador común que ya nadie puede ignorar: la hermana del presidente, Karina Milei, señalada como la receptora de esas coimas.

¿Y Milei? Silencio. Se hace el distraído, juega al presidente que no sabe nada. Pero si algo queda claro en los audios es que no sólo estaba al tanto, sino que el entramado llega hasta su despacho. Todo esto mientras sus soldados políticos intentan instalar la narrativa de la “operación” para salvar lo insalvable.

La ironía, por no decir la burla, es grotesca: este mismo gobierno que pedía auditar las universidades porque había “curros”, que sospechaba del Hospital Garrahan y hablaba de mafias en cada institución pública, resulta que estaba robando la plata de los jubilados y de las personas con discapacidad. Mientras denunciaban “el curro de la política”, ellos montaban su propio curro desde el Estado, a gran escala y con la bendición de la Rosada.

Y si quedaba alguna duda, la frase de una ex libertaria despeja cualquier inocencia: “No hay manera de sobrevivir en LLA sin corromperse y sin ser funcional a Karina Milei”. Cruda, directa y reveladora. El partido que se presentaba como una revolución moral resulta ser un entramado de complicidades y retornos, donde la única regla es obedecer a la “jefa” y enriquecerse a costa de quienes menos tienen.

Mientras tanto, los periodistas amigos callan. Se hacen los distraídos, ponen la lupa donde conviene y levantan cortinas de humo para que los argentinos no hablen de lo que importa: que este gobierno, el de los supuestos “leones”, está hundido hasta el cuello en corrupción.

Lo que está pasando no es un detalle menor ni un exabrupto: es la muestra más clara de que la “superioridad moral” con la que se vendieron era apenas un disfraz para encubrir lo mismo de siempre, pero peor. Porque es corrupción combinada con ajuste, saqueo con cinismo, hipocresía con crueldad.

No podemos naturalizarlo. No podemos dejar que quede en la anécdota de un audio más o en la defensa ridícula de que todo es una operación. La corrupción libertaria está a la vista, y lo mínimo que corresponde es denunciarla con toda la fuerza posible. La Argentina no merece que quienes gobiernan se enriquezcan con la plata de los jubilados, de los pibes y de las personas con discapacidad, mientras nos venden el cuento de que ellos son distintos.

La verdadera diferencia es que estos ni siquiera disimulan: se ríen en la cara de todos. Y es hora de que los argentinos, con la misma contundencia, les devolvamos esa risa convertida en repudio.