Messi rompió otro récord histórico y agrandó su leyenda: el día que dejó atrás a Ángel Labruna
Lionel Messi volvió a escribir una página dorada en la historia de la Selección Argentina. Con un gol decisivo ante Islandia, el capitán albiceleste superó un récord que perteneció durante casi 70 años a Ángel Labruna y confirmó que sigue siendo determinante en la antesala del Mundial 2026.
DEPORTES
Camila Dominguez
6/10/20263 min read


Cuando parecía que ya no quedaban marcas por romper, Lionel Messi volvió a demostrar que su historia con la camiseta argentina está lejos de terminar. En el triunfo de la Selección Argentina ante Islandia, el capitán no solo aportó calidad y liderazgo, sino que alcanzó un nuevo hito que lo ubica aún más arriba en el olimpo del fútbol nacional.
Su ingreso al partido generó una inmediata ovación. Después de algunas dudas sobre su estado físico y con la mirada puesta en el Mundial 2026, el rosarino volvió a pisar el césped con la naturalidad de quien lleva dos décadas acostumbrado a convivir con la presión y las expectativas. Y tardó menos de un minuto en dejar su huella.
Apenas 53 segundos después de ingresar, Messi participó de una jugada que terminó siendo determinante. Con una asistencia precisa habilitó una acción ofensiva que derivó en una infracción dentro del área rival. El árbitro sancionó penal y el propio número diez tomó la responsabilidad de ejecutarlo.
Sin titubeos, definió con la serenidad que caracteriza a los grandes futbolistas. El remate cruzado dejó sin opciones al arquero y selló el 2 a 0 definitivo para la "Scaloneta". Sin embargo, el festejo escondía algo mucho más grande que un simple gol.
Con ese tanto, Messi alcanzó los 117 goles con la Selección Argentina y se convirtió en el goleador más longevo de la historia del combinado nacional. El récord pertenecía desde 1957 a Ángel Labruna, una de las máximas figuras del fútbol argentino y emblema eterno de River Plate.
Labruna había establecido esa marca cuando convirtió frente a Brasil con 38 años, 9 meses y 10 días. Durante casi siete décadas nadie logró superar aquel registro que parecía destinado a permanecer intacto. Pero apareció Messi para reescribir una vez más los libros de historia.
El capitán argentino consiguió romper esa barrera con 38 años, 11 meses y 18 días, demostrando que el paso del tiempo parece afectar menos a aquellos jugadores tocados por un talento extraordinario.
La imagen tiene una fuerte carga simbólica. Por un lado, representa el respeto hacia una de las leyendas fundacionales del fútbol argentino. Por otro, confirma que Messi continúa ampliando una trayectoria que ya es considerada irrepetible.
A lo largo de su carrera con la Selección, el rosarino atravesó momentos de enorme felicidad y también etapas marcadas por la frustración. Fue cuestionado, criticado y hasta llegó a anunciar su retiro tras perder una final. Sin embargo, regresó para liderar la etapa más exitosa de las últimas décadas.
Conquistó la Copa América, la Finalissima y la tan ansiada Copa del Mundo en Qatar. Cuando muchos imaginaban que el título mundial podía representar el cierre perfecto, eligió continuar vistiendo la camiseta albiceleste.
Su presencia ya no solo aporta desequilibrio dentro del campo de juego. También transmite experiencia, liderazgo y una tranquilidad que contagia al resto del plantel. Para las nuevas generaciones de futbolistas argentinos, compartir vestuario con Messi representa una oportunidad única de aprendizaje.
Este nuevo récord llega además en un momento clave. A pocos meses del Mundial 2026, cada aparición del capitán es observada con atención. Las incógnitas sobre su estado físico y la cantidad de minutos que podrá disputar parecen disiparse cada vez que entra a la cancha.
Lejos de mostrarse condicionado por la edad, sigue siendo capaz de decidir partidos con una asistencia, un pase filtrado o un remate preciso. Su inteligencia para interpretar los tiempos del juego le permite reinventarse y mantener una vigencia que desafía cualquier lógica deportiva.
El récord que dejó atrás pertenecía a un nombre ilustre como el de Ángel Labruna. El que ahora ocupa ese lugar es otro apellido destinado a atravesar generaciones. Porque mientras algunos registros están hechos para ser admirados, otros parecen haber sido creados para que Lionel Messi los transforme en una nueva conquista.
Y así, casi sin estridencias, con un penal ejecutado con la calma de siempre y apenas unos minutos en cancha, el capitán volvió a hacer historia. Una más entre tantas. Una que confirma que su legado continúa creciendo y que, a las puertas de una nueva Copa del Mundo, Argentina todavía puede ilusionarse con seguir disfrutando de su máximo ídolo.
