No hay gas en Argentina: industrias paralizadas, tarifas disparadas y otra crisis energética

En plena ola polar, Argentina vuelve a enfrentar una crisis energética absurda: faltan obras, sobra improvisación y el país de Vaca Muerta termina importando gas carísimo mientras industrias frenan producción y las pymes no saben si podrán seguir funcionando. La demora del gasoducto expuso otra vez el costo de abandonar infraestructura estratégica.

POLITICA NACIONAL

Por Armando Ramirez

7/3/20265 min read

Argentina vuelve a vivir una escena que debería resultar absurda para cualquier país que se presenta como potencia energética.

Mientras el Gobierno repite una y otra vez que Vaca Muerta será el motor del futuro económico argentino, la realidad vuelve a golpear con brutalidad: falta gas. Falta para producir. Falta para las industrias. Falta en medio de una ola polar histórica. Y nuevamente el país termina importando Gas Natural Licuado (GNL) a precios exorbitantes porque las obras estratégicas que debían resolver este problema quedaron frenadas, demoradas o directamente abandonadas.

Sí, el país que tiene una de las mayores reservas de gas no convencional del planeta vuelve a importar energía carísima porque no hizo los deberes básicos de infraestructura.

La potencia energética prometida termina importando gas carísimo porque no hizo las obras. Y mientras tanto, las fábricas reducen actividad, las pymes enfrentan costos imposibles y miles de empresas vuelven a preguntarse cuánto tiempo más pueden sostenerse en este escenario.

La motosierra llegó incluso a la infraestructura energética.

El problema no es Vaca Muerta: es la falta de gestión

El relato oficial intenta mostrar a Vaca Muerta como la gran salvación económica de la Argentina. Y es cierto que el potencial energético existe. El problema es otro: el gas está, pero no hay infraestructura suficiente para transportarlo hacia los principales centros urbanos e industriales.

Ese es el verdadero corazón de esta crisis. La ampliación del Gasoducto Perito Moreno —el ex Gasoducto Kirchner— debía aumentar significativamente la capacidad de transporte desde Neuquén hacia el resto del país. Esa obra era clave para reducir importaciones, garantizar abastecimiento y sostener el crecimiento industrial.

Pero la ampliación quedó demorada. Y ahora el costo de esa decisión explota en pleno invierno. El cuello de botella no está en Vaca Muerta: está en la falta de gestión.

Porque mientras el Gobierno paralizaba o desatendía obras estratégicas bajo el argumento del ajuste y el equilibrio fiscal, el sistema energético volvió a quedar expuesto frente a la primera gran ola polar.

Resultado: Argentina otra vez necesita importar GNL. Y lo hace en el peor momento posible.

La guerra disparó los precios y Argentina vuelve a pagar caro

La situación internacional agravó todavía más el escenario. La guerra en Medio Oriente disparó el precio internacional del Gas Natural Licuado y el costo pasó de valores cercanos a 11 dólares por millón de BTU a cifras que rondan entre 23 y 26 dólares.

Es decir: el país terminó dependiendo nuevamente de importaciones justo cuando el combustible se volvió muchísimo más caro. Sin gasoductos no hay soberanía energética posible. Y lo más indignante es que esto era completamente evitable.

Argentina podría estar aprovechando plenamente el gas de Vaca Muerta para atravesar el invierno sin sobresaltos. Pero la falta de infraestructura volvió a transformar una oportunidad histórica en otra crisis energética. El Gobierno prefirió paralizar obras estratégicas y ahora el costo lo paga toda la economía.

La industria vuelve a ser variable de ajuste

El impacto ya empezó a sentirse en las fábricas. Muchas empresas evalúan reducir producción. Otras reorganizan turnos. Algunas frenan líneas completas de trabajo. Y las pequeñas y medianas industrias son las más golpeadas.

¿Por qué? Porque las pymes dependen de las mismas redes de distribución que abastecen a los hogares. Cuando el consumo residencial aumenta por las bajas temperaturas, el sistema prioriza el suministro domiciliario y las industrias quedan relegadas.

La consecuencia es devastadora. Empresas que pagaban alrededor de 4,50 dólares por millón de BTU ahora enfrentan costos hasta cinco veces superiores para seguir funcionando. Una verdadera ley de la jungla energética. Mientras el Gobierno habla de superávit, las fábricas no saben si van a tener gas para producir.

Y esto ocurre además en un contexto económico donde muchas industrias ya venían golpeadas por caída del consumo, apertura de importaciones, recesión y pérdida de rentabilidad. Ahora se suma la incertidumbre energética. Las pymes pagan las consecuencias del abandono energético.

El invierno expone la fragilidad del sistema

La ola polar terminó dejando expuesto algo todavía más grave: Argentina vuelve a discutir si alcanza el gas incluso en uno de los países con mayores reservas energéticas del mundo.

La paradoja es brutal. En pleno invierno polar, Argentina vuelve a tener miedo de quedarse sin gas.

Las distribuidoras ya comenzaron a recomendar a muchas empresas que reduzcan consumo al mínimo posible. Algunas industrias intensivas en energía, como cerámicas, ladrilleras o materiales de construcción, podrían verse obligadas a detener parcialmente su producción.

Y mientras tanto, el Gobierno intenta transmitir tranquilidad asegurando que el abastecimiento residencial está garantizado. Pero el simple hecho de volver a discutir esto ya representa un fracaso.

Ni siquiera sobra energía para garantizar tranquilidad en los días más fríos del año. La crisis energética dejó de ser una discusión técnica y se convirtió en un problema cotidiano.

El relato del ajuste empieza a chocar contra la realidad

El Gobierno insiste permanentemente con el discurso del equilibrio fiscal y la eficiencia económica. Pero esta crisis vuelve a mostrar el enorme límite de esa lógica cuando se aplica de manera dogmática sobre áreas estratégicas. Porque ahorrar en infraestructura energética termina siendo muchísimo más caro. El ajuste termina explotando después por otro lado. Ahora Argentina debe importar gas a precios internacionales disparados, las industrias enfrentan sobrecostos gigantescos y el sistema productivo vuelve a sufrir restricciones evitables.

La supuesta austeridad energética terminó explotando en plena ola polar. Ahorraron en infraestructura y ahora gastan fortunas importando gas. El relato del equilibrio fiscal choca contra la realidad de las fábricas frenadas.

El país que promete exportar gas mientras le falta gas

El contraste es casi surrealista.

El Gobierno habla constantemente de convertir a Argentina en potencia exportadora de energía. Se anuncian proyectos millonarios, inversiones futuras y promesas de dólares provenientes de Vaca Muerta.

Pero mientras tanto, el presente vuelve a mostrar otra realidad. La potencia energética que no puede abastecerse sola. El país que promete exportar gas mientras le falta gas a su propia industria.

Vaca Muerta genera dólares… pero la falta de obras genera crisis. Y esa contradicción empieza a hacerse cada vez más evidente.

El presente vuelve a colapsar mientras prometen el futuro

El problema ya no es solamente energético. También es político. Porque mientras la Casa Rosada habla de reformas históricas, alineamientos internacionales y grandes planes de futuro, la economía real vuelve a chocar contra problemas básicos que el país arrastra hace décadas.

El Gobierno promete futuro energético mientras el presente vuelve a colapsar. Las conferencias de prensa hablan de estabilidad; las fábricas hablan de restricciones. Mientras Milei celebra relaciones internacionales, las industrias cuentan cuánto gas les queda.

Y esa distancia entre el relato político y la realidad productiva empieza a volverse imposible de ocultar.

Otra crisis anunciada

La crisis del gas dejó expuesta una contradicción brutal. Argentina posee una de las mayores reservas energéticas del planeta, pero vuelve a enfrentar restricciones, importaciones millonarias y problemas de abastecimiento porque las obras estratégicas quedaron frenadas.

Mientras las industrias reducen producción y el costo energético se dispara en plena ola polar, el relato de la “potencia energética” choca contra una realidad mucho más incómoda: sin planificación, sin infraestructura y sin inversión, ni siquiera Vaca Muerta alcanza para evitar otra crisis anunciada.

Noticias

Somos Nexo Argentina

Argentina

Contacto

argentinonexo@gmail.com

© 2024. All rights reserved.