Otro viaje más y van: Milei vuelve a hacer las valijas en plena crisis

Mientras la crisis golpea puertas adentro, Javier Milei vuelve a subirse a un avión: ya son 16 viajes al exterior y un mes completo fuera del país en lo que va del año. Entre giras internacionales, foros exclusivos y eventos polémicos, crece la imagen de un presidente ausente que recorre el mundo mientras la Argentina espera respuestas.

POLITICA NACIONAL

Por Julián Pereyra

5/4/20263 min read

Otra vez valijas listas. Otra vez aeropuerto. Otra vez afuera. Javier Milei vuelve a dejar el país para emprender un nuevo viaje a Estados Unidos: el cuarto en lo que va del año y el número 16 desde que asumió. Un dato que ya no sorprende, pero que sí empieza a definir un estilo de gobierno: el de un mandatario que parece más cómodo en el exterior que dentro de la Argentina.

El número impacta por sí solo. En apenas los primeros cuatro meses del año, Milei ya pasó alrededor de un mes completo fuera del país. Y no se trata de viajes breves: en algunos casos estuvo hasta quince días consecutivos sin pisar suelo argentino. Mientras tanto, puertas adentro, la economía cruje, el consumo cae y la tensión social crece.

La imagen que se construye es clara: un presidente ausente. Uno que gobierna a la distancia, que habla desde foros internacionales mientras en su propio país se multiplican los problemas que requieren presencia, gestión y contacto directo con la realidad.

Un mapa invertido: más mundo que país

Hay una comparación que empieza a volverse inevitable —y también incómoda—: Milei conoce más ciudades del exterior que provincias argentinas. Washington, Miami, Nueva York, Madrid, Davos… la lista es extensa. En cambio, dentro del país, hay distritos que todavía no visitó en todo su mandato.

Es una postal invertida. Mientras recorre el mundo, hay regiones enteras de la Argentina que nunca recibieron la visita de su presidente. Provincias donde la crisis pega fuerte, donde la presencia del Estado es clave, pero que parecen quedar fuera del radar de una agenda cada vez más internacionalizada.

No es solo una cuestión simbólica. Es política. Porque gobernar también implica estar. Y estar no es lo mismo que aparecer por videoconferencia o emitir mensajes desde el exterior.

El destino: otra vez el Instituto Milken

El motivo del viaje suma un condimento difícil de pasar por alto. Milei participará nuevamente —por tercera vez— de un evento del Instituto Milken, vinculado a Michael Milken, conocido como el “Rey de los bonos basura”.

No se trata de una figura menor ni neutra. Milken fue protagonista de uno de los mayores escándalos financieros de los años ‘80 en Estados Unidos: se declaró culpable de fraude, evasión fiscal y manipulación de mercados. Fue condenado, y años más tarde indultado por Donald Trump.

Ese es el ámbito al que el Presidente argentino decide asistir, una vez más. Un espacio de élites financieras globales, de foros exclusivos, de networking internacional. Todo muy lejos de la vida cotidiana de los argentinos que lidian con tarifas, inflación y pérdida de ingresos.

Hay otro dato que completa el cuadro: el costo. Desde el inicio de su gestión, los viajes internacionales del Presidente y su comitiva acumulan miles de millones de pesos en gastos.

En un contexto donde el propio gobierno impulsa un ajuste severo —recortes en áreas sensibles, reducción del gasto público, caída del poder adquisitivo—, la cifra no pasa desapercibida. Más aún cuando se repite la escena de giras constantes, hoteles de lujo, comitivas amplias y agendas que muchas veces combinan lo institucional con lo personal o lo político.

La contradicción es evidente: austeridad puertas adentro, expansión de gastos puertas afuera.

Un presidente en modo global

Defensores del oficialismo argumentarán que se trata de posicionar a la Argentina en el mundo, de atraer inversiones, de construir vínculos internacionales. Y en parte, es cierto: la política exterior es una dimensión clave de cualquier gobierno.

Pero la pregunta es otra: ¿a qué costo y con qué equilibrio?

Porque mientras Milei suma millas, el país acumula tensiones. Mientras participa en conferencias globales, la economía local no despega. Mientras estrecha manos en foros internacionales, en Argentina se multiplican los reclamos por empleo, ingresos y servicios básicos.

La sensación que queda es la de un presidente en modo global… en un país que reclama soluciones locales.

Gobernar desde lejos

La política no es solo discurso ni presencia mediática. Es gestión, territorio, cercanía. Es recorrer, escuchar, intervenir. Es estar donde pasan las cosas.

Y hoy, la Argentina no es un país que pueda darse el lujo de un liderazgo a distancia. La crisis económica, el deterioro social y la incertidumbre requieren un presidente activo en el terreno, no solo en escenarios internacionales. Milei seguirá viajando. Seguramente seguirá participando de foros, recibiendo premios, dando conferencias y consolidando su perfil internacional.

Pero mientras tanto, una pregunta empieza a instalarse con fuerza creciente: En un país que demanda presencia, gestión y respuestas urgentes… ¿el Presidente está gobernando la Argentina o simplemente está recorriendo el mundo?