Tensión en el Gobierno: Bullrich se aleja de Milei y prepara su propio camino
Patricia Bullrich profundizó sus gestos de diferenciación con Javier Milei. Tras cuestionar los ataques del Presidente contra el periodismo, decidió no participar de una reunión de Gabinete y volvió a mostrarse activa en redes. Detrás de esos movimientos aparece una estrategia con la mira puesta en 2027 y en el electorado que acompaña al Gobierno, pero rechaza sus formas más confrontativas.
NACIONAL
Debora Fernandez
10/27/20264 min read


La relación entre Patricia Bullrich y Javier Milei atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión desde la llegada del oficialismo al poder. La senadora, que continúa formando parte del espacio libertario y reconoce al Presidente como líder del proyecto, comenzó a marcar diferencias cada vez más visibles.
El último gesto fue contundente: Bullrich no participó de una reunión de Gabinete encabezada por Milei en la Casa Rosada. La ausencia se produjo después de que la dirigente cuestionara públicamente los recientes ataques del mandatario contra periodistas y medios de comunicación, y luego de la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
Desde el Gobierno intentaron explicar el faltazo por un supuesto “tema personal”. Sin embargo, distintas versiones periodísticas señalaron que la decisión estuvo vinculada con el escenario político y con la intención de Bullrich de evitar quedar expuesta en una fotografía de unidad junto al Presidente.
Una semana de señales contradictorias
La particularidad de la estrategia de Bullrich es que no se trata de una ruptura abierta. Por el contrario, durante los últimos días combinó gestos de acercamiento con señales de autonomía.
Primero apareció junto a Milei en una imagen pública que buscó mostrar unidad. Poco después cuestionó al Presidente por sus dichos contra el periodismo y advirtió que, a su entender, había “cruzado un límite”. Luego llegó el faltazo a la reunión de Gabinete.
En paralelo, Bullrich publicó en sus redes sociales fotografías de una recorrida por el IH Tech Labs del Grupo Securiton. La visita había ocurrido días antes, pero la decisión de mostrar las imágenes precisamente en medio de la tensión interna fue interpretada como otra señal política.
El mensaje parece ser claro: Bullrich quiere seguir dentro del proyecto libertario, pero pretende construir una identidad propia.
La exministra de Seguridad entiende que Milei conserva un núcleo duro de apoyo importante y que continúa siendo la principal figura del espacio. Por eso, una confrontación directa podría ser perjudicial.
Pero al mismo tiempo observa una oportunidad entre los votantes que acompañan algunas de las políticas del Gobierno, aunque no necesariamente comparten el estilo confrontativo del Presidente.
El voto moderado, en el centro de la estrategia
Ese sector del electorado aparece como una de las claves de la estrategia de Bullrich.
La dirigente busca posicionarse frente a quienes pueden coincidir con el rumbo económico o con determinadas políticas de La Libertad Avanza, pero se sienten incómodos con los enfrentamientos permanentes, los ataques a periodistas y determinadas formas de comunicación presidencial.
La apuesta consiste entonces en diferenciarse sin abandonar el espacio.
En otras palabras: no enfrentarse a Milei por el liderazgo, sino presentarse como una alternativa dentro del mismo proyecto.
Según el análisis publicado por El Destape, Bullrich podría intentar convertirse hacia 2027 en una segunda figura presidencial del espacio, capaz de captar a sectores que hoy acompañan al oficialismo pero que buscan una versión menos confrontativa.
Ese movimiento explicaría la combinación de gestos que se observaron durante los últimos días: acercamiento a Milei, críticas a algunas de sus declaraciones, mensajes destinados al llamado “círculo rojo” y, finalmente, una ausencia que generó ruido dentro de la Casa Rosada.
El otro frente: Karina Milei
La tensión no se limita a Javier Milei.
La relación entre Bullrich y Karina Milei también atraviesa diferencias, especialmente por cuestiones vinculadas al armado político y electoral. La secretaria general de la Presidencia es una pieza central de la estrategia de La Libertad Avanza y, de cara a 2027, su influencia será determinante.
Bullrich pretende conservar su lugar dentro del oficialismo y, al mismo tiempo, aumentar su peso político. El problema es que el crecimiento de una figura propia puede entrar en tensión con el esquema de poder que los hermanos Milei buscan consolidar.
Por eso, cada movimiento de la senadora adquiere una lectura electoral.
Su objetivo no necesariamente sería reemplazar a Milei, sino convertirse en una figura con suficiente peso como para disputar el liderazgo secundario del espacio y garantizar una alternativa electoral en caso de que el oficialismo necesite ampliar su base.
¿Una candidata para 2027?
El interrogante que empieza a instalarse es inevitable: ¿Bullrich está preparando su propio camino presidencial?
Los movimientos de los últimos días permiten pensar que sí existe una construcción política de largo plazo.
La senadora viene mostrando señales de diferenciación en temas sensibles. Ha hablado sobre la situación económica y sobre las dificultades que atraviesan sectores de la población, además de cuestionar los exabruptos presidenciales.
Pero evita cruzar una línea roja: no cuestiona el liderazgo general de Milei ni plantea una ruptura con La Libertad Avanza.
Ese equilibrio puede ser su principal fortaleza, pero también su mayor riesgo.
Si se distancia demasiado, puede perder el respaldo del electorado libertario más duro. Si se acerca demasiado, corre el riesgo de quedar absorbida por la figura presidencial y perder la identidad propia que busca construir.
Una interna que recién comienza
El episodio del faltazo al Gabinete, por lo tanto, puede ser leído como algo más que una ausencia.
En el oficialismo saben que Bullrich tiene peso propio, especialmente en el Senado, donde su capacidad para acompañar o trabar determinadas iniciativas puede resultar importante. El Gobierno necesita mantener la cohesión parlamentaria mientras intenta avanzar con su agenda política y electoral.
Al mismo tiempo, Bullrich tiene incentivos para conservar una relación funcional con Milei.
El escenario hacia 2027 todavía está abierto y la situación económica será determinante. Incluso dentro del oficialismo existen dudas sobre las posibilidades electorales de una eventual reelección si las dificultades económicas y el malestar social persisten.
En ese contexto, la estrategia de Bullrich parece apostar a una fórmula sencilla: seguir dentro del proyecto, pero construir una salida propia.
La dirigente sabe que enfrentarse abiertamente con Milei hoy sería arriesgado. Pero también parece entender que permanecer completamente alineada podría dejarla sin margen de maniobra para el futuro.
Por eso, sus últimos movimientos parecen cuidadosamente calculados: una foto de unidad cuando necesita despejar rumores, una crítica cuando busca diferenciarse y un faltazo cuando quiere dejar en claro que no está dispuesta a acompañar todas las decisiones de la Casa Rosada.
La gran incógnita será hasta dónde puede llegar ese juego de equilibrio.
Porque mientras Milei busca consolidar su liderazgo y Karina Milei trabaja en el armado político del oficialismo, Bullrich empieza a construir su propio espacio de poder.
Y si esa estrategia se sostiene, la interna libertaria podría dejar de ser solamente una disputa por el presente para convertirse, definitivamente, en una pelea por el futuro.
