Toto vs. los Milei: pelea por el poder mientras vuelve la receta del endeudamiento
La interna entre Toto Caputo y los hermanos Milei suma tensión, pero detrás de la pelea aparece una discusión mucho más profunda: el rumbo económico. Mientras el ministro vuelve a mirar hacia el endeudamiento y los mercados, crece la pregunta sobre si el Gobierno está repitiendo una receta que la Argentina ya conoce demasiado bien.
NACIONAL
Por Camila Domínguez
8/26/20263 min read


Mientras pelea con los hermanos Milei, el ministro de Economía demuestra una vez más que su único plan de fondo es el de siempre: plata fresca a costa de las próximas generaciones. La interna es ruido. El modelo es el mismo de la era Macri.
Luis “Toto” Caputo está furioso. Irascible. Intratable. Se pelea con Javier y Karina Milei, se queja de que “no estoy para hacer territorio”, se enoja porque le sacaron la comunicación estratégica y se la dieron al karinista Santiago Oría, y hasta anunció una conferencia de prensa para este miércoles a pesar de que el Presidente le dijo, en una reunión de gabinete reducida, que “no cambiamos un carajo”.
Todo muy dramático. Todo muy de interna al rojo vivo. Pero debajo de la bronca hay algo mucho más previsible y más grave: Caputo vuelve a olfatear el único camino que realmente conoce.
El mismo camino de siempre
El mismo camino que ya recorrió durante el gobierno de Mauricio Macri. Endeudamiento a largo plazo. Mucho largo plazo. Treinta, cincuenta, cien años. Hipotecar el futuro para maquillar el presente.
Esa es la verdadera marca registrada de Toto. Y ahora, cuando el dólar se le empieza a escapar y tiene que meter mano a los fondos fiduciarios para que el superávit fiscal siga luciendo presentable, la tentación regresa con fuerza.
Una interna al rojo vivo
La pelea con los hermanos Milei es real. En aquella reunión de gabinete faltaron tres ministros y hasta el asesor Santiago Caputo. Milei cerró cualquier discusión con su frase de cabecera: “No cambiamos un carajo”.
A simple vista parecía un respaldo a Economía. En la práctica fue dejar a Caputo solo con el problema. El dólar no ayuda, el superávit necesita retoques contables y el ministro ya no está dispuesto a bancar el inmovilismo. Por eso desoyó la orden y convocó a la prensa para el miércoles.
Va a anunciar medidas. O al menos va a intentar mostrar que él sí quiere hacer algo.
El problema es que el “algo” ya lo conocemos
Pero no nos engañemos. El “algo” que Caputo suele proponer casi nunca es un cambio de modelo.
Es una variante del mismo. Más herramientas de financiamiento, más señalamiento a los mercados, más ingeniería de deuda. Exactamente lo que hizo entre 2015 y 2019.
Entonces también se presentaba como el técnico indispensable, el que sabía hablarle a Wall Street, el que iba a ordenar la economía. El resultado fue una montaña de deuda que todavía estamos pagando. Ahora, con otro presidente y otro discurso, el libreto se parece demasiado.
Caputo contra los Milei
Caputo se enoja con Karina porque le dinamita los acuerdos con gobernadores y con el PRO. Se queja de los Menem. Dice que no está para hacer territorio. Tiene razón en que la Rosada le complica el panorama político. Pero la crítica de fondo no es esa.
La crítica de fondo es que, más allá de las internas, más allá de si Milei lo banca o lo deja solo, más allá de si Oría o Santiago Caputo manejan la comunicación, Toto Caputo sigue siendo Toto Caputo. El mismo que cuando las cosas se ponen difíciles no inventa un plan nuevo: vuelve al viejo manual de tomar plata prestada a décadas vista y venderlo como seriedad.
La conferencia del miércoles
La conferencia del miércoles va a ser interesante. No porque vaya a cambiar el rumbo del gobierno de un día para el otro, sino porque va a mostrar hasta qué punto el ministro está dispuesto a marcar distancia. Si sale a hablar de reactivación y de “medidas”, habrá que mirar con lupa qué hay detrás.
Porque la experiencia dice que cuando Caputo habla de oxígeno económico, muchas veces se traduce en nuevas operaciones de deuda.
Y eso, en un país que ya cargó con el peso de su gestión anterior, no es un detalle menor.
La interna no puede tapar la discusión de fondo
La pelea con los hermanos Milei puede ser muy entretenida para los que siguen la interna. Puede generar titulares, filtraciones y versiones de pasillo. Pero el problema de fondo no es si Karina le gana de mano a Caputo o si Javier se planta en su dogmatismo.
El problema de fondo es que el ministro de Economía de este gobierno es el mismo que ya nos dejó una herencia pesada y que, cuando la realidad lo aprieta, vuelve a mirar hacia el mismo lugar: el mercado de deuda a largo plazo.
No es posible que Caputo siga haciendo siempre lo mismo. No es posible que cada vez que el plan muestra costuras, la respuesta sea una versión reciclada del modelo que ya fracasó. La bronca con los Milei es legítima desde el punto de vista del poder.
Pero no puede tapar la discusión real. Porque mientras ellos se pelean por el control de la comunicación y por los tiempos políticos, el tipo que maneja la plata del Estado sigue teniendo en la cabeza la misma receta de siempre.
Y esa receta, ya la conocemos.
